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Políticaasistido por IA

Van Klaveren: proyecto de cable chino se trató en grupo con Presidencia

Ilustración del perfil editorial Sofía HerreraSofía HerreraEdición automatizada bajo responsabilidad de Periodismo2
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El canciller Alberto van Klaveren informó en el Senado que las observaciones de Estados Unidos sobre el cable chino fueron transmitidas y abordadas en un grupo.

Pasado el mediodía, el canciller Alberto van Klaveren y el ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz, comparecieron ante la comisión de Relaciones Exteriores del Senado para exponer sobre el proyecto de un consorcio chino que busca tender un cable de fibra óptica submarino entre Concón y Hong Kong.

La comparecencia llegó en una jornada de alta tensión política tras la revocación de visados por parte de Estados Unidos a Muñoz y a otros dos funcionarios, y luego de que Washington transmitiera inquietudes de seguridad sobre la iniciativa. Muñoz dijo que tres funcionarios de Estados Unidos le comunicaron riesgos y que el embajador Brandon Judd le entregó información sobre siete ciberataques, dato que, según explicó, motivó la reversión de una firma ministerial que permitía avanzar el trámite.

Van Klaveren precisó que la Cancillería no lidera las negociaciones técnicas sobre cables submarinos, pero que participa por sus implicaciones en política exterior. Relató que la Cancillería transmitió a las autoridades competentes las observaciones planteadas por Estados Unidos y que, para ello, se constituyó un grupo de trabajo en el que participaron el Ministerio de Transportes, el Ministerio de Relaciones Exteriores y el representante de la Presidencia de la República.

La discusión expone un vacío normativo. El propio van Klaveren advirtió que Chile no dispone de un mecanismo de evaluación de inversiones que permita incorporar elementos de seguridad nacional, lo que deja decisiones clave del Estado sin una herramienta técnica y legal clara para evaluar riesgos en infraestructura estratégica.

En contexto histórico, la fricción refleja debates recientes en la región sobre inversiones chinas en redes y telecomunicaciones, y las preocupaciones de Estados Unidos sobre ciberseguridad y provisión de infraestructura crítica. Ese antecedente explica por qué Washington elevó observaciones formales y por qué el tema escaló a la esfera política chilena.

Políticamente, hay ganadores y perdedores claros. Gana Estados Unidos diplomáticamente, al posicionar la seguridad regional en la agenda. Pierde el consorcio chino, que enfrenta demoras y mayor escrutinio. El gobierno queda en una posición compleja: defendió la continuidad del trámite técnico, pero ahora debe explicar por qué no existe un mecanismo de revisión integral y cómo evaluará futuras inversiones estratégicas.

Para el ciudadano común, las consecuencias son prácticas: la aprobación, demora o veto del proyecto afectará el despliegue de infraestructura que sostiene Internet y comunicaciones internacionales, y definirá quién controla puntos críticos de conectividad. Además, la falta de un mecanismo claro implica que decisiones de alto impacto podrían depender de presiones externas, en lugar de evaluaciones técnicas nacionales.

Los próximos pasos son previsibles: la comisión del Senado puede solicitar documentos adicionales y pedir informes técnicos, mientras el Ejecutivo tendrá presión para definir un protocolo de evaluación de inversiones con criterios de seguridad nacional. La tensión entre relaciones exteriores y competencia técnica por la regulación de cables submarinos quedará como tema recurrente en la agenda legislativa y diplomática.

Fuente original

latercera.com

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