En el Parque Independencia de Rosario, Argentina, la caída de Newell's Old Boys por 2-0 ante Rosario Central detonó este domingo una protesta que escaló en enfrentamientos entre simpatizantes rojinegros y las fuerzas policiales alrededor del Estadio Marcelo Bielsa. Los incidentes se produjeron tras el clásico rosarino, en un contexto de malos resultados y una crisis institucional en el club.
Según relatos de testigos y registros en video, un grupo de hinchas se congregó para expresar su malestar y comenzó a arrojar proyectiles y objetos contra los efectivos de seguridad. La respuesta policial incluyó el uso de gases lacrimógenos y balas de goma, y la presencia de policía montada para reforzar el operativo, sobre todo durante la salida de los planteles.
Las imágenes muestran además piedras contra edificios en la avenida Pellegrini y Rodríguez, con vidrios y balcones dañados. Testigos dijeron que algunos civiles intentaron forzar el ingreso a sectores restringidos del estadio y que hubo intentos de irrumpir en la sala de prensa, acciones que fueron contenidas por empleados y simpatizantes.
El micro que trasladaba al plantel de Newell's fue atacado con piedras antes del partido, según reportes locales, en lo que varios medios interpretaron como una expresión de rechazo de la propia hinchada frente a la tensión deportiva. Durante y después del encuentro, centenares de seguidores entonaron cánticos contra la dirigencia y los jugadores, y se registraron daños a mobiliario urbano en distintos puntos del Parque Independencia.
No se han informado oficialmente detenciones ni heridos graves hasta el momento, según los comunicados que han circulado en la prensa local; la situación de tensión persistió varias horas tras el pitazo final. La dirigencia de Newell's Old Boys evalúa medidas frente a la escalada de violencia y los reclamos de socios y simpatizantes.
En la cancha, los goles del partido fueron anotados por Ángel Di María, futbolista argentino, y Enzo Copetti, delantero argentino, ambos señalados por los medios como protagonistas del triunfo de Rosario Central. El resultado agrava el mal momento rojinegro y realza la presión sobre una institución que, además de la tabla, debe gestionar la convivencia entre su masa de hinchas y la seguridad en los clásicos.
La jornada expone de nuevo la fragilidad de los vínculos entre clubes, hinchadas y autoridades en el fútbol argentino, y abre interrogantes sobre las medidas que adoptarán Newell's y los organismos de seguridad para evitar que los reclamos deportivos deriven en violencia en próximas jornadas.