En una entrevista con Radio Análisis, Gonzalo Durán, economista e integrante de la Fundación Sol, académico de la Universidad de Chile, cuestiona el Plan de Reconstrucción Nacional propuesto por el Gobierno, conocido para sus críticos como Ley Ómnibus. El académico sostiene que la reforma no persigue una meta clara de recaudación para financiar lo público, sino que se apoya en una fórmula económica ya cuestionada.

Lo que dice el gobierno es que la reforma va a promover el crecimiento económico. Detrás de eso hay una suerte de hipótesis de la teoría del derrame, o chorreo, que sostiene que al bajar los impuestos, el país va a crecer y eso se derramará en la población con mejores empleos. Esa es una hipótesis arriesgada que, en la actualidad del capitalismo contemporáneo, difícilmente ocurre., sentenció Durán.

Para graficar el supuesto fracaso de ese planteamiento, Durán señala que en Chile 1% más rico concentra más del 50% de la riqueza, resultado de mecanismos de elusión legal y de una cultura donde el impuesto, lamentablemente, es visto como robo. El académico mostró como ejemplo el crecimiento patrimonial de una de las familias más conocidas del país: el grupo Luksic Fontbona. En 1996 tenían un patrimonio estimado de 2.200 millones de dólares, y hoy alcanzan 52.600 millones, un salto de 1.000% en poco más de tres décadas.

«El grupo familiar creció mucho más que la economía chilena en ese periodo. ¿Quién crece cuando Chile crece?», cuestionó. Frente a la promesa de que menores impuestos corporativos se traducirán en nuevas inversiones, Durán es categórico: lo más probable es que los empresarios aumenten los márgenes de ganancia y no lo traspasen a inversiones reales, sino que empiecen a acumular aún más. «los empresarios aumenten los márgenes de ganancia porque ahora pagan menos impuestos, y no lo traspasen a nuevas inversiones, sino que empiecen a acumular mucho más», afirmó.

Este enfoque tiene un impacto directo en la capacidad del Estado para recaudar y financiar servicios básicos como educación, salud y protección social. A la sombra de estas ideas, el debate se inscribe en una discusión histórica en Chile sobre crecimiento y desigualdad. En las últimas décadas, la economía chilena ha vivido cambios tributarios orientados a canalizar recursos hacia lo público, mientras persisten cuestionamientos sobre la distribución del ingreso y la carga fiscal. El análisis de Durán invita a entender que una reducción de impuestos a conglomerados no es garantía de beneficio para el ciudadano común y podría ampliar brechas si no se acompaña de mecanismos de recaudación y redistribución adecuados.

En ese contexto, la cobertura pública, la inversión en servicios y la protección social podrían verse afectados si la recaudación no se mantiene en niveles suficientes. El debate, dicen, no es solo técnico, sino social: ¿qué tipo de crecimiento queremos y a qué costo para quienes trabajan y pagan impuestos? El horizonte cercano dirá si el Gobierno ajusta su marco tributario o si la oposición, la academia y el mundo social construyen una alternativa que priorice la recaudación y la equidad.