En Atenas, donde el presidente francés Emmanuel Macron viajaba para renovar un acuerdo estratégico de defensa con Grecia, afirmó que la cláusula de asistencia mutua incluida en la Unión Europea (UE) es clara y no admite ambigüedades. La declaración llega tras que varios estados miembros enviaran ayuda militar a Chipre después de un ataque con drones contra una base británica en la isla el 28 de febrero. "En el artículo 42, párrafo 7, no es solo palabras", dijo Macron, subrayando que la UE ya ha actuado cuando la seguridad de sus estados miembros estuvo en juego.

Acompañado por el primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, Macron insistió en la idea de que Europa debe fortalecer su propio paraguas de seguridad, por encima de depender de un Estados Unidos cada vez más impredecible bajo la administración de Donald Trump. En paralelo, António Costa, jefe del Consejo Europeo en su calidad de presidente del Consejo, comentó desde Chipre que la UE está diseñando el manual de uso de esta cláusula para evitar interpretaciones erróneas. "Estamos diseñando el handbook [sobre] cómo usar esta cláusula de asistencia mutua", expresó Costa.

Mitsotakis coincidió en que la respuesta coordinada a la situación en Chipre representa un giro decisivo para el bloque, calificando lo ocurrido como un verdadero game changer. En el escaparate de la reunión informal de líderes en Chipre, varios países de la UE, entre ellos Francia, Grecia, España, Italia, los Países Bajos y Portugal, se apresuraron a enviar apoyo a Chipre ante la presión de la escalada regional en torno al eventual conflicto entre Estados Unidos e Irán.

El debate se enmarca en un contexto más amplio de dudas sobre la vigencia del Artículo 5 de la OTAN, la cláusula de defensa colectiva, y en el que Macron ha defendido una mayor columna europea dentro de la OTAN como pilar de seguridad complementario a la alianza liderada por Washington. La conversación llega en un momento de tensión regional y ofrece una lectura clave para Chile y América Latina: una Europa con mayor autonomía de defensa podría traducirse en oportunidades de cooperación tecnológica, capacidades estratégicas conjuntas y un nuevo actor regional que aporte balance en debates de seguridad global. La conversación sobre defensa, soberanía y alianzas multipolares aparece así como una de las dinámicas más relevantes para la seguridad regional y la agenda de cooperación con la UE.