La policía uniformada puso en marcha el plan con que busca garantizar la seguridad del cambio de mando que se celebrará el miércoles 11 de marzo en Santiago. El operativo, preparado durante meses, incluye desde el resguardo de hoteles donde se alojan delegaciones hasta la protección de autoridades nacionales e internacionales.

Desde diciembre, Carabineros de Chile coordinó los detalles del plan con la Presidencia de la República y la Cancillería, con especial foco en la gestión de accesos, tránsito y la seguridad de los invitados. En el centro de la organización está la plana mayor de la institución, liderada en esta ocasión por el jefe de Zona Metropolitana, el general inspector Manuel Cifuentes.

Según fuentes oficiales, la activación del despliegue se aceleró cuando comenzaron a arribar las primeras delegaciones internacionales. Cancillería confirmó la llegada de misiones extranjeras y explicó que la coordinación incluyó a las embajadas acreditadas para organizar los itinerarios y los protocolos de seguridad.

El ministro de Seguridad, Luis Cordero, dijo que "todas las cápsulas de seguridad ya se encuentran adecuadamente programadas, coordinadas con las embajadas respectivas, así que no existe ningún inconveniente en ese sentido". Desde su cartera agregaron que el objetivo es que la ceremonia se desarrolle con normalidad y sin contratiempos.

Una pieza clave del operativo es el Departamento de Protección de Personas Importantes (PPI), la unidad encargada de la seguridad personal de las autoridades salientes y entrantes, y de los invitados extranjeros. Esa labor va de la vigilancia cercana a la planificación de rutas seguras y el resguardo en puntos de alojamiento y arenas protocolares.

El plan contempla además controles de tránsito, puestos fijos de seguridad en accesos principales y patrullajes preventivos. La magnitud del despliegue responde a la complejidad del acto, que exige coordinar servicios policiales, diplomáticos y logísticos para cubrir distintos puntos de la capital.

En el plano social, la decisión de intensificar el operativo se enmarca en la necesidad de asegurar un traspaso institucional en medio de una agenda pública vigilada por ciudadanos y medios. Carabineros ha llamado a la ciudadanía a respetar los cortes de calles y las indicaciones de las fuerzas de orden para facilitar el flujo y evitar incidentes.

Hasta el momento las autoridades no han reportado incidentes mayores vinculados al operativo, y desde el Ministerio de Seguridad sostienen que las medidas se mantendrán activas hasta el cierre del acto. Desde Carabineros, según fuentes internas, recalcan que "nada queda al azar" y que el despliegue seguirá ajustándose en función de la llegada de nuevas delegaciones y del desarrollo de la jornada.

El próximo paso es el día central: la coordinación final entre PPI, la jefatura metropolitana y Cancillería, y el monitoreo permanente de los accesos para asegurar que la transmisión de mando entre el Presidente Gabriel Boric y el futuro mandatario José Antonio Kast se realice con normalidad y con las garantías de seguridad requeridas.