Samsung Electronics montó en Fira Gran Via, Barcelona, una muestra amplia durante el Mobile World Congress, la feria internacional de telecomunicaciones que se realizó entre el 2 y el 5 de marzo, para mostrar cómo su estrategia Unpacked se transforma en un ecosistema impulsado por inteligencia artificial. En el corazón de esa apuesta estuvo la nueva serie Galaxy S26, presentada como la tercera generación de teléfonos con IA de la compañía, junto a wearables y funciones que buscan operar de forma anticipatoria y fluida entre dispositivos.

La narrativa de Samsung en el evento fue menos sobre especificaciones aisladas y más sobre la idea de Agentes de IA: sistemas que interpretan intención, anticipan necesidades y actúan en nombre del usuario, conectando smartphones, audífonos y formatos emergentes. TM Roh, director ejecutivo y presidente responsable de la División Device eXperience, conocida por su sigla DX, explicó que la intención es “ampliar los límites de lo que puede ser la tecnología móvil, manteniendo la experiencia del usuario en el centro de cada innovación.” Su intervención insistió en que Galaxy AI debe trascender el teléfono para ser una capa que haga los dispositivos más intuitivos y útiles.

Entre las novedades concretas, Samsung destacó experiencias de privacidad y de visualización. La función Privacy Display fue presentada como un avance pionero para dispositivos móviles, diseñada para dar a los usuarios mayor control sobre lo que es visible en pantalla sin sacrificar la experiencia de visualización. La firma también enfatizó mejoras de rendimiento y optimización entre la línea S26 y los wearables, ejemplificada por la nueva serie Galaxy Buds4, que según la compañía trabaja en conjunto con el teléfono para ofrecer ediciones y ajustes automáticos.

El pabellón de Samsung en Barcelona también mostró prototipos y formatos que apuntan al futuro, como Galaxy XR y TriFold, señales de que la compañía explora cómo integrar pantallas y realidad extendida en su ecosistema. Paralelamente, Samsung exhibió soluciones de redes impulsadas por IA, con un discurso de liderazgo que abarca desde el hardware de consumo hasta la infraestructura de conectividad.

Para la audiencia chilena quedan preguntas prácticas: Samsung no detalló en la presentación internacional fechas de llegada ni precios para Chile, por lo que la disponibilidad local y las fechas comerciales siguen sin confirmarse. Además, analistas de la industria han advertido sobre presiones en la cadena de suministro de memoria para IA, lo que podría encarecer componentes y retrasar lanzamientos, un factor global que impacta a fabricantes y consumidores en América Latina.

En el contexto más amplio del MWC, fabricantes como Xiaomi también aprovecharon Barcelona para traer novedades, lo que refuerza una competencia centrada en fotografía, IA y experiencias conectadas. Para los usuarios, la apuesta de Samsung propone una visión donde el dispositivo deja de ser un objeto aislado y se convierte en un interlocutor tecnológico que busca entender la vida cotidiana. En los próximos meses habrá que ver cómo esa promesa se traduce en funciones concretas, disponibilidad en Chile y en qué medida las redes y el mercado podrán sostenerlas.