En la faena Caserones, a 4.000 metros de altura en la cordillera de la Región de Atacama, la canadiense Lundin Mining anunció la puesta en marcha del primer camión minero híbrido eléctrico de gran tonelaje en operación comercial a nivel mundial. La compañía informó que la iniciativa comenzó a operar dentro de la faena, aunque no precisó la fecha exacta del inicio de operaciones.

El proyecto se desarrolló en conjunto con Cummins First Mode y consiste en la reconversión tecnológica, o retrofit, de un camión Komatsu 930E-4 de 300 toneladas de la flota. El kit híbrido incorpora baterías y sistemas de control avanzados que capturan y almacenan la energía generada por el freno de retardo, para luego reutilizarla en el sistema de tracción, con el propósito declarado de reducir el consumo de diésel y las emisiones directas.

Según Lundin Mining, a diferencia de prototipos o pruebas en entornos controlados, este camión opera en una faena minera activa con carácter productivo y comercial, reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero desde el primer día y sin requerir infraestructura adicional, porque aprovecha la flota existente. Cummins es una empresa estadounidense reconocida por sus motores diésel y sus soluciones de electrificación, y First Mode es la unidad que participó en la ingeniería del retrofit, según el comunicado de la firma.

La experiencia en Caserones adquiere relevancia para Chile y Latinoamérica, porque la Región de Atacama concentra importantes faenas de cobre y condiciones extremas que ponen a prueba las soluciones de electrificación. La conversión de equipos Ultra Class, que normalmente demandan mucha energía y mantienen ciclos de trabajo intensos, abre una vía para que otras compañías evalúen reducciones operativas sin depender exclusivamente de nueva infraestructura eléctrica.

El anuncio también plantea desafíos prácticos: la adaptación exige cambios en mantenciones, capacitación técnica para técnicos y operadores, y una evaluación económica sobre la vida útil de las baterías y el retorno de la inversión. Lundin Mining no entregó cifras concretas sobre la reducción de consumo de diésel ni estimaciones cuantificadas de emisiones evitadas en este primer camión.

En términos simbólicos y estratégicos, la operación en Caserones muestra cómo la electrificación puede integrarse a la industria extractiva sin paralizar la producción, y posiciona a Chile como un laboratorio regional para estas innovaciones. Queda por verse si la solución se escala a más unidades dentro de la misma faena y si se replica en otras minas del país, así como qué criterios técnicos y regulatorios exigirá su masificación.