La Asociación de Empresas de Gas Natural (AGN) aseguró este martes en Santiago, a través de un comunicado, que el sistema de abastecimiento de gas en Chile opera con estabilidad frente al conflicto en Medio Oriente y a las alzas registradas en los principales marcadores internacionales de precios spot del petróleo y el gas.

La AGN, gremio que representa a nueve firmas que operan en el país, explicó que la estructura del suministro chileno mezcla importaciones por gasoductos binacionales desde Argentina con cargas de gas natural licuado (GNL) que llegan en buques a los terminales de regasificación en Quintero y Mejillones. Según la entidad, las importaciones por gasoductos desde Argentina representan cerca del 60% del total importado, lo que junto al abastecimiento por barco otorga flexibilidad operativa.

Carlos Cortés, presidente ejecutivo de la Asociación de Empresas de Gas Natural (AGN), dijo que ese origen dual permite adaptarse a periodos de alta volatilidad de los mercados. En su comunicado sostuvo que, a diferencia de mercados más expuestos al precio spot, Chile cuenta con contratos de mediano y largo plazo —muchos vinculados al indicador Henry Hub de Estados Unidos, que es el referente de precios del gas natural en ese país—, lo que ayuda a moderar el impacto de oscilaciones internacionales.

La AGN añadió que los altos niveles de inventarios de gas natural almacenado en Chile y la programación de arribos ya establecida contribuyen a reducir riesgos en el corto plazo. El comunicado no entregó cifras exactas sobre los niveles de stock ni sobre plazos de esos contratos, por lo que la trayectoria futura dependerá, según la propia gremial, del desarrollo del conflicto en Medio Oriente y del comportamiento de los mercados globales.

En un plano más amplio, la crisis en Medio Oriente ha tensionado los mercados de hidrocarburos y aumentado la demanda de GNL en rutas alternativas, lo que eleva la prima del mercado spot. Esa dinámica fue la que afectó con mayor fuerza a Europa tras la reducción de suministros desde Rusia, porque muchos compradores allí tuvieron que recurrir a cargamentos spot a precios muy superiores. Chile, en cambio, reduce esa exposición por su mezcla contractual y por disponer de terminales de regasificación en la zona central y norte.

Para Chile y América Latina la lectura es doble. Por un lado, la diversidad de orígenes y los contratos a plazo reducen la probabilidad de shocks inmediatos en el suministro y del traslado abrupto de precios a los consumidores. Por otro lado, si Argentina reorientara su oferta hacia su mercado doméstico por presiones internas, o si los mercados spot se encarecieran de forma prolongada, Chile tendría que aumentar la dependencia de GNL comprado en mercados internacionales más volátiles, lo que podría tensionar tarifas y costos de generación térmica.

La AGN dijo que seguirá monitoreando la evolución internacional y que el impacto en precios y abastecimiento se irá definiendo según la duración del conflicto y las respuestas de los mercados. Para los próximos meses, el gremio mantiene la tesis de que la combinación de gasoductos, contratos a plazo y niveles de inventario ofrece un colchón que por ahora sostiene la estabilidad del suministro en Chile.