La muerte de Bon Scott fue el primer gran golpe que tuvo AC/DC, un quiebre que no solo dejó huérfana a una banda en ascenso, sino que fijó para siempre la figura del cantante como emblema del rock and roll. Su partida, a los 33 años, desconcertó a millones de fanáticos y alteró el rumbo de un grupo que ya se movía entre la fama y la leyenda.
AC/DC nació en 1973 en Sídney, Australia, en torno a los hermanos Malcolm y Angus Young, y se construyó como una institución de guitarras filosas, batería contundente y una identidad rebelde. A lo largo de su historia la banda mostró capacidad de resistencia frente a tragedias y cambios de formación, manteniendo una estética sonora reconocible y una base de seguidores global.
Ronald Belford "Bon" Scott nació el 9 de julio de 1946 en Kirriemuir, Escocia, y llegó con su familia a Melbourne cuando era niño. Su apodo surgió de una burla por su origen escocés, y su adolescencia estuvo marcada por conflictos, abandono escolar y episodios con la justicia. En paralelo, Scott se volcó a la música: fundó su primera banda en 1966, The Spektors, y en los años siguientes participó en varios proyectos donde el alcohol y las drogas fueron constantes que tensionaron su carrera.
Con AC/DC, Bon Scott aportó la voz y la actitud que catapultaron canciones que hoy suenan como himnos, entre ellas Highway to Hell. La potencia de su canto y su carisma contribuyeron a forjar la narrativa del rock duro de fines de los setenta. Medios y cronistas han señalado que su muerte lo consagró como uno de los íconos más recordados del rock and roll.
El golpe llevó a la banda a reconfigurarse. Brian Johnson, quien figura como la voz de AC/DC desde 1980, permitió a la agrupación continuar y alcanzar otros hitos. Hoy, en la gira 2024-2026, el grupo combina históricos y nuevos músicos: Angus Young en guitarra, Brian Johnson en voz, Stevie Young en lugar de Malcolm, Chris Chaney en el bajo y Matt Laug en batería.
Para la escena chilena y latinoamericana, la figura de Scott sigue siendo un espejo: muchos músicos y audiencias locales han bebido de esa energía cruda y directa, y coleccionistas siguen buscando vinilos, ediciones y memorabilias que rememoren aquella era. Más allá del mito, su historia recuerda los costos humanos del rock y la capacidad de los grupos para reinventarse sin perder su identidad.
El legado de Bon Scott no es solo una anécdota trágica dentro de la biografía de AC/DC, es una pieza clave para entender cómo una voz puede definir una época, y cómo la pérdida puede transformar una banda en leyenda.
