S&P Global Ratings, la agencia calificadora estadounidense Standard & Poor's, advirtió que es imprescindible que Chile plantee una trayectoria clara de consolidación fiscal para sostener su calificación crediticia de 'A' con perspectiva Estable. La agencia pidió más que compromisos, una ejecución visible.

El año pasado el déficit fiscal efectivo llegó a 2,8% del Producto Interno Bruto, PIB, contra 2,2% que se esperaba al cierre del tercer trimestre. El desequilibrio estructural, que es el déficit ajustado por factores cíclicos y que muestra la posición permanente de las finanzas públicas, saltó a 3,6% del PIB versus 1,6% estimado por la Dirección de Presupuestos, Dipres, del Ministerio de Hacienda.

S&P subraya que la estabilización de la deuda, es decir mantener la relación deuda/PIB sin un aumento sostenido, es un supuesto clave que respalda la nota 'A'. Aunque el nivel de endeudamiento hoy se considera moderado, la tendencia alcista de la última década explica por qué Chile no está en la categoría 'AA-' que tuvo entre 2013 y 2017.

Qué significa en la práctica Una calificación soberana influye en cuánto paga el Estado para pedir dinero prestado. Si los mercados perciben que la consolidación no es creíble, podría aumentar el costo de financiamiento del fisco y, en cadena, encarecer los préstamos para empresas y posiblemente para hogares. En términos sencillos, es como si tu historial de pago definiera la tasa de interés de tu crédito; si el historial empeora, el banco cobra más.

Además, S&P llamó la atención sobre los llamados ítems "bajo la línea", que son pasivos que no siempre aparecen en el presupuesto corriente, como préstamos, créditos con aval del Estado y capitalizaciones a empresas públicas. Estos elementos han crecido hasta representar más de 1% del PIB y pueden elevar la deuda efectiva si no se gestionan con cuidado.

Estamos frente al tercer año de incumplimiento de la meta de balance fiscal, y eso pone en el centro la ejecución del presupuesto 2026 y las señales de consolidación que entregue el Gobierno. Para un inversionista local o un ahorrador, la principal lectura es la factura de la incertidumbre macro: menores márgenes para gasto social o inversión pública, y mayores costos para endeudarse si la nota empeora.

Perspectiva S&P no dijo que bajará la nota de inmediato, pero dejó claro que necesita ver resultados, no solo promesas. Si el Gobierno presenta y ejecuta una hoja de ruta creíble de ajuste fiscal, la calificación puede mantenerse y Chile conservar su espacio para enfrentar choques. Si no, el riesgo es una revisión a la baja, con las consecuencias en tasas y confianza que eso implica.

Consejo práctico Si tienes créditos, trabajas en finanzas o sigues inversiones, presta atención a la ejecución del presupuesto, a la evolución del déficit estructural y a cómo se manejan los pasivos fuera de la línea presupuestaria. Esos son los indicadores que, según S&P, definirán si la calificación se sostiene.