Tomás González, gimnasta chileno y el mejor exponente nacional de la disciplina, regresó a la competencia internacional en las clasificatorias de la Copa del Mundo de Gimnasia en Cottbus, Alemania, y terminó noveno entre 30 competidores en la modalidad suelo.

Tras casi cinco años sin apariciones en alta competencia desde los Juegos Olímpicos de Tokio 2021, González llegó a Europa con la idea de probarse y recuperar ritmo. Ejecutó una rutina que le valió 13.500 puntos, una marca que lo puso dentro del tercio superior del grupo y que él mismo calificó como satisfactoria, porque había ido con la expectativa de marcar cerca de 13.000.

En conversación con El Deportivo, el gimnasta explicó que lleva aproximadamente un año preparándose para este retorno, pero que en agosto sufrió un desgarro en la pantorrilla que lo obligó a dosificar las cargas. "Me sentí súper bien. Llevo más o menos un año preparándome para volver a competir", dijo, y agregó que la espera previa a la entrega del puntaje, por un fallo del software que retrasó la prueba casi 45 minutos, fue tensa pero al final gratificante.

González también dejó en claro el costo que implica volver al circuito: no fue incluido por la Federación Chilena de Gimnasia para las próximas fechas y viajó autofinanciado. "Vine autofinanciado. Me dejaron de lado para las próximas fechas de la Copa del Mundo", señaló, y añadió que sus ahorros no le alcanzan para cubrir todo el calendario, frase que explica por qué optó por seleccionar fechas puntuales para volver.

Técnicamente su rutina mostró control y limpieza en los elementos básicos del suelo, lo que le permitió sumar medio punto por sobre su objetivo. La lesión en la pantorrilla condicionó parte del trabajo físico previo, y el plan de regreso pasa por aumentar progresivamente la intensidad para proteger la recuperación a los 40 años, edad en que la adaptación y la recuperación son más lentas.

La ausencia de González en la lista oficial de la federación puso sobre la mesa la discusión sobre la cobertura y los criterios de selección. La Federación Chilena de Gimnasia, según explicó el propio deportista, define sus cupos conforme a su presupuesto anual y a los criterios internos para cada fecha del calendario. Esa lógica deja a veces a atletas veteranos como González con la alternativa de costearse vuelos y permanencia para disputar citas puntuales.

En Cottbus compartió cartel con figuras veteranas de la gimnasia, como Oksana Chusovítina, gimnasta uzbeka reconocida por su longevidad en el deporte. La presencia de ambos subraya que la experiencia puede competir con la juventud, pero también que la continuidad exige respaldo institucional.

La perspectiva para Tomás González será definir cuántas fechas podrá financiar y cómo compatibilizar la recuperación con la búsqueda de puntaje y presencia internacional. Para el deporte chileno, su retorno es una señal sobre la brecha entre talento y apoyo económico, y plantea preguntas sobre el rol que deben jugar la Federación Chilena de Gimnasia y el Instituto Nacional del Deporte (IND) en la sustentabilidad de carreras largas. Si quiere seguir compitiendo en el circuito mundial, González necesitará más que motivación: requerirá recursos y un plan consensuado con las autoridades federativas.