Ricardo Rincón, Ricardo Navarrete y Jorge Tarud: los nuevos nombres para las embajadas que generan resistencia en Cancillería En medio del ajuste de tiempos para los nombramientos diplomáticos -por razones financieras-, el Ejecutivo evalúa nuevas designaciones políticas para sus representaciones diplomáticas, lo que ha reactivado resistencias dentro del ministerio. En las semanas posteriores a la llegada del nuevo gobierno a La Moneda, una de las decisiones que se adoptó en materia de política exterior fue ralentizar el envío de los beneplácitos -los agreements que requieren los países receptores para validar a los embajadores-, pese a que varias designaciones ya estaban, en la práctica, definidas.
La explicación oficial apuntó a razones presupuestarias. En un escenario de estrechez fiscal, en el Ejecutivo optaron por postergar los traslados para “hacer caja” y así contar con recursos suficientes para solventar los costos asociados al despliegue diplomático.
En Palacio, de todos modos, transmitían que la demora no se extendería más allá de un mes y medio, fijando como horizonte mediados de abril. A ello se suma un factor adicional: los propios tiempos de respuesta de los países anfitriones, que en algunos casos pueden dilatarse hasta por dos meses.
En paralelo, han comenzado a surgir nuevos nombres para ocupar plazas en el exterior, varios de ellos correspondientes a nominaciones de carácter político. Entre ellos figuran el exdiputado democratacristiano Ricardo Rincón, hermano de la ministra Ximena Rincón (Energía), quien sería destinado a Panamá; el dirigente radical Ricardo Navarrete, para Colombia; y el exparlamentario y excandidato presidencial Jorge Tarud, para Bélgica.
Rincón, abogado y exmilitante de la DC, ejerció durante cuatro periodos como diputado. Navarrete, en tanto, es exsenador y extimonel del Partido Radical.


