La XXXII Conferencia Naval Interamericana, realizada esta semana en Ciudad de Panamá, fue el escenario en que el comandante en jefe de la Armada de Chile, almirante Fernando Cabrera, lanzó una propuesta de operaciones conjuntas en el Pacífico Sur Oriental. El objetivo: coordinar a las marinas de la región para frenar el narcotráfico marítimo, la pesca ilegal y reforzar el control sobre los espacios de soberanía.

El encuentro reunió a delegaciones de 17 países en el principal foro naval del hemisferio. Creada en 1959, la Conferencia Naval Interamericana (CNI) sesiona cada dos años para fortalecer el diálogo estratégico y la interoperabilidad entre las fuerzas navales del continente. Esta edición tuvo como ejes el crimen organizado transnacional, la protección de los ecosistemas marinos y la mejora en los mecanismos de respuesta ante emergencias.

Cabrera fue directo en su planteamiento: "Generar operaciones conjuntas en el Pacífico Sur Oriental con el fin de mejorar la interoperatividad, mantener las rutas marítimas libres de amenazas como la piratería, el narcotráfico, y el resguardo de la biodiversidad". La propuesta chilena busca transformar la coordinación bilateral esporádica en un esquema de operaciones permanentes, con protocolos comunes entre armadas que hoy enfrentan por separado amenazas que no reconocen fronteras marítimas.

El tráfico de drogas por vía oceánica es una de las materias que más preocupa a los comandantes navales de la región. Las organizaciones criminales utilizan distintos tipos de embarcaciones para mover cargamentos desde costas sudamericanas hacia rutas internacionales, y el Pacífico sur oriental se ha convertido en un corredor de creciente actividad ilícita. A esa amenaza se agrega el problema de las flotas pesqueras que operan sin autorización dentro de las zonas económicas exclusivas de los países ribereños.

Además de la agenda de seguridad, Cabrera incorporó la respuesta coordinada ante desastres naturales como parte de la propuesta. "Es importante afianzar las relaciones entre nuestras marinas para operar ante catástrofes y acudir como una fuerza de ayuda humanitaria", afirmó durante la conferencia. La zona del Pacífico sur oriental concentra algunos de los países más sísmicamente activos del hemisferio, lo que convierte la cooperación de emergencia en una necesidad práctica, no solo una declaración de principios.

La propuesta de Chile fue presentada en la edición número 32 de la CNI, que tuvo como objetivo reforzar la cooperación, la interoperabilidad y el intercambio de experiencias entre las marinas del continente para enfrentar el crimen organizado transnacional y mejorar la respuesta ante desastres naturales.