El domingo, el cierre del Estrecho de Ormuz por la guerra entre Irán y facciones regionales puso en tensión las rutas marítimas del Golfo Pérsico, y provocó recortes de producción en varios países productores, según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). La interrupción logística ocurrió en plena apertura de mercados internacionales y encendió alertas en las cadenas de suministro de insumos agrícolas.

En los mercados, la reacción fue inmediata: el West Texas Intermediate, referencia en Estados Unidos, registró fuertes ajustes en la sesión del lunes, mientras que el Brent, referencia en el Mar del Norte y usada como referencia en Argentina, subió con fuerza, según reportes de Trading Economics y la agencia de noticias francesa AFP. Kuwait anunció recortes preventivos en producción y capacidad de refinación ante amenazas al transporte por mar. En Irak, la producción de sus tres principales yacimientos del sur cayó alrededor de un 70%, pasando de 4,3 millones a 1,3 millones de barriles por día, según funcionarios del sector. Emiratos Árabes Unidos informó que gestiona la producción offshore para equilibrar capacidad de almacenamiento, mientras las operaciones en tierra continúan con normalidad.

El núcleo del impacto es logístico y de insumos. El Estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y concentra aproximadamente 25% del comercio mundial de petróleo y cerca del 20% del Gas Natural Licuado, GNL. La BCR alertó además que esa vía es la "llave de paso de un tercio del comercio internacional de fertilizantes". Ese efecto cadena explica por qué la crisis energética ya tracciona las cotizaciones agrícolas: mayores costos de flete, primas de seguro marítimo y riesgo de desabastecimiento de fertilizantes elevan los costos de producción primaria, especialmente en cultivos intensivos en insumos.

Para el campo argentino, la combinación de precios del crudo al alza y tensión logística implica un doble canal de impacto. Por un lado, el encarecimiento de fertilizantes presiona los costos por tonelada cultivada; por otro, la volatilidad en los mercados de commodities puede alterar la demanda externa y las decisiones de siembra. En el corto plazo, habrá que seguir las decisiones de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, OPEP, y la evolución del bloqueo del Estrecho de Ormuz; en lo práctico, importadores y exportadores argentinos podrían verse obligados a buscar rutas alternativas o asumir mayores costos de flete y seguro, lo que repercutirá en la rentabilidad del sector.

Lo que sigue ahora es clave: monitorear la duración del cierre del Estrecho y las respuestas de productores como Kuwait e Irak, además de la evolución de las cotizaciones en la Bolsa de Chicago y los informes de la Bolsa de Comercio de Rosario. Si la interrupción persiste, el impacto en fertilizantes y costos de producción podría trasladarse a precios internos y márgenes de los agricultores argentinos durante la próxima campaña.