Las baterías de autos eléctricos ya no son el único destino del litio. Un análisis de la consultora GEM Mining Consulting advierte que la inteligencia artificial (IA), la robótica y la energía nuclear de nueva generación se perfilan como los próximos grandes consumidores del mineral, en lo que el estudio describe como una "segunda ola de demanda" que cambiaría la estructura del mercado global hacia mediados de siglo.

Según el análisis, estas aplicaciones emergentes podrían representar el 40% de toda la demanda global de litio hacia 2050, una porción que hoy está dominada casi por completo por las baterías de vehículos eléctricos y el almacenamiento de energía renovable.

Los centros de datos que sustentan la IA consumen cantidades enormes de electricidad y necesitan sistemas de almacenamiento de respaldo. La robótica industrial, que crece con fuerza en manufactura y logística, requiere baterías compactas de ciclo largo. Y los pequeños reactores nucleares modulares, una tecnología que varios países desarrollan para generación de energía limpia, utilizan sales de litio en algunos de sus procesos.

Para Chile, que alberga las mayores reservas del mundo en el Salar de Atacama y es el segundo productor global tras Australia, el escenario tiene implicancias directas. Una demanda más diversificada significaría menor dependencia de los ciclos del mercado de vehículos eléctricos. El precio del litio colapsó más de un 80% entre 2022 y 2024, un desplome que afectó los ingresos de SQM (Sociedad Química y Minera de Chile) y los planes de expansión de Codelco en Maricunga.

GEM Mining Consulting no detalló en su proyección qué porcentaje corresponde a cada aplicación emergente, ni especificó el ritmo de adopción de cada tecnología. Lo que sí anticipa el análisis es que, si la curva se cumple, la demanda de litio no llegaría a su límite con la electrificación del transporte, sino que encontraría un segundo piso de crecimiento más allá de 2030.