La canadiense Lundin Mining anunció que comprará un 5% adicional de la mina Caserones y una participación del 30,9% en el proyecto Los Helados, ambos en la Región de Atacama, en una operación valuada en US$215 millones que la compañía espera cerrar en abril de 2026. Con esto, su participación en Caserones subirá del 70% al 75%.

La transacción incluye además la adquisición de una regalía neta de fundición, conocida por sus siglas en inglés como NSR (net smelter return royalty). Una NSR es un pago sobre el valor del mineral tras su proceso de fundición, es decir que el comprador entrega un porcentaje de los ingresos que genera la venta del metal ya procesado. Es una forma frecuente de compartir ingresos sin alterar la operación diaria del yacimiento.

El proyecto Los Helados es un yacimiento relevante de cobre y oro operado por NGEx Minerals, que mantendrá el 69,1% restante tras la venta. Lundin dice que la compra aumentará sus recursos minerales medidos e indicados de cobre en un 15% y los de oro en un 11%, cifras que la compañía presenta como soporte para su estrategia de reforzar el portafolio de cobre en el emergente Distrito Vicuña, en Atacama. «Asegurar una propiedad adicional del 5% en Caserones y adquirir el 31% del Proyecto Los Helados marca otro paso significativo en el fortalecimiento de la cartera de cobre», declaró Jack Lundin, director ejecutivo de Lundin Mining.

En términos operativos, Caserones proyecta para 2026 una producción entre 130.000 y 140.000 toneladas de cobre. Eso queda en línea con la producción de 2025, cuando la mina entregó 132.881 toneladas a un costo directo de US$2,17 por libra (la libra, unidad usada en precios de metales). Lundin proyecta para 2026 un precio después de créditos por subproductos de entre US$2,05/lb y US$2,25/lb, rango que sugiere márgenes estrechos si se compara con el costo directo de 2025.

¿Qué implica esto para Chile y para quienes siguen la industria? Primero, la inversión es una señal de compromiso privado con Atacama, la región minera clave del norte chileno, y puede traducirse en mantención de empleo y contratos para proveedores locales durante la vida útil de las faenas. Segundo, al aumentar su participación Lundin incrementa su producción atribuible de cobre, lo que suma oferta potencial en un mercado donde Chile es el principal productor mundial del metal. Tercero, la presencia de una NSR significa que el Estado y comunidades no ven modificada la estructura de impuestos y regalías, pero sí puede afectar el flujo de caja de Lundin y, por ende, su valoración futura.

La compañía dice que la operación forma parte de un crecimiento «disciplinado y escalable», y que trabajará con sus socios regionales para mejorar el rendimiento operativo. La transacción todavía está sujeta a condiciones de cierre y autorizaciones, por lo que habrá que ver si se confirma en la fecha anunciada, abril de 2026. Si se concreta, será una de las operaciones más relevantes en la zona en los últimos meses y un indicio de que las grandes mineras siguen apostando por proyectos de cobre y oro en Chile.