Víctor Ramos, exsubsecretario del Interior, cuestionó este lunes la forma en que el caso de los niños haitianos fue manejado por la clase política y los medios. En conversación con CNN Chile, acusó que se creó "una alarma general" sin evidencia suficiente y que varias declaraciones circularon de manera irresponsable.

El exfuncionario describió el punto de partida de la crisis: la filtración de un preinforme de la Contraloría General de la República, el organismo fiscalizador administrativo del Estado. El documento, aclaró, no describía delitos ni los sugería. Solo consignaba que 104 menores de origen haitiano tenían un domicilio distinto al que registraron cuando ingresaron al país.

De ese dato se construyeron hipótesis que Ramos calificó de "macabras": tráfico de órganos, trata de niñas para prostitución infantil y otras acusaciones que terminaron siendo descartadas. Tanto la Fiscalía como la Policía de Investigaciones, conocida como PDI, salieron públicamente a desmentirlas. El propio Gobierno debió aclarar que no había antecedentes serios que respaldaran esas teorías.

La crítica del exsubsecretario apuntó en dos direcciones. Por un lado, quienes difundieron esas hipótesis sin evidencia: no entregó nombres, pero los calificó de irresponsables y señaló que se habló de "atrocidades que el Estado de Chile permanentemente está combatiendo". Por otro lado, el Ejecutivo, al que cuestionó por no haber actuado antes pese a contar ya con el preinforme.

El exsubsecretario defendió las instituciones. Fue enfático en que Chile no es un Estado fallido y que los sistemas de control fronterizo, aunque perfectibles, no estaban desbordados al momento de los ingresos. "Proteger a los niños también es proteger las instituciones y ser mesurados", sostuvo.

La Contraloría aún debe emitir su informe definitivo, que determinará si existieron irregularidades concretas en el proceso de ingreso de los 104 menores al país.