Dos terremotos azotaron Venezuela esta tarde y causaron cuantiosas pérdidas materiales en una extensa zona del país caribeño. El gobierno del Presidente José Antonio Kast ofreció asistencia humanitaria, aunque condicionada a que Caracas la solicite formalmente.

Los movimientos sísmicos alcanzaron magnitudes de 7,2 y 7,5, según reportes locales, y dejaron daños significativos. Las autoridades chilenas mencionaron "eventuales víctimas", sin confirmar cifras oficiales hasta el cierre de esta edición.

La Cancillería difundió un comunicado que declaró la solidaridad del gobierno de Chile con "el gobierno y el pueblo de Venezuela" y anunció la disposición de "prestar ayuda humanitaria y de rescate en caso de ser requerida". El canciller Francisco Pérez reiteró que Chile "está preparado para enviar ayuda humanitaria y así asistir a las familias afectadas por la tragedia".

El propio Kast apeló al historial sísmico del país como referente. "Siempre vamos a estar tendiéndole una mano a las personas que sufren", dijo, e hizo un llamado a "la solidaridad de todos, como la hemos visto cuando Chile ha sufrido".

El gesto tiene peso político. El gobierno de Kast ha sido uno de los más críticos del régimen de Nicolás Maduro en Latinoamérica, lo que convierte esta oferta en un ejercicio de diplomacia humanitaria por encima de las diferencias ideológicas. La ayuda no está confirmada: Venezuela debe pedirla primero.