La economía de la Región del Biobío podría cerrar 2026 con una contracción de hasta 1,5%, según El Mostrador, que dio a conocer la edición número 59 del Informe Económico Regional de la Universidad de Concepción (UdeC). El estudio estima una variación de la actividad regional de entre -1,5% y 0% este año.
El informe lo elaboró el Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la UdeC (FACEA). Según ese documento, la región acumula dos trimestres consecutivos de contracción, es decir, seis meses seguidos en que produjo menos que en el periodo anterior.
El giro es fuerte. En diciembre de 2025, el mismo informe esperaba que la economía del Biobío convergiera hacia una expansión cercana al 2%. Para que te hagas una idea, pasar de crecer 2% a caer 1,5% equivale a perder en pocos meses casi cuatro puntos de dinamismo.
La corrección también alcanzó a Chile. La estimación de crecimiento nacional para 2026 bajó desde 2,3% a un rango de entre -0,5% y 0,5%. Para 2027, la proyección cayó desde 2,6% a un rango de entre 1,5% y 2,5%.
Iván Araya Gómez, director del informe y académico del Departamento de Economía de la UdeC, atribuyó el ajuste a un escenario internacional "más complejo, incierto y adverso" y a una demanda interna con escaso dinamismo. Entre los factores mencionó el alza del petróleo y su traspaso al precio de la bencina y el diésel, que reduce el ingreso real de los hogares y el consumo.
Araya calificó el recorte como "tal vez una de las mayores revisiones que hemos realizado en los últimos años".
El principal lastre está en las fábricas. Con cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el informe indica que a junio la actividad manufacturera regional acumulaba una caída de 5,4%. El comercio y los servicios amortiguaron sólo en parte ese retroceso.
El estudio sostiene que una recuperación sólida requiere que la industria se normalice, por su peso en la economía regional. Ese escenario no lo prevé para la segunda mitad de este año.
Las exportaciones tampoco ayudan. Mientras el precio del cobre ha favorecido al país durante 2026, el Biobío depende más de la celulosa, cuya evolución ha sido menos favorable. A eso se suma un arancel de 12,5% que, según el documento, Estados Unidos aplica desde julio a las manufacturas de madera. "La región no cuenta, por tanto, con el mismo 'colchón de precio' que hoy sostiene el resultado nacional", señala el análisis.
En el bolsillo, el golpe más visible está en el empleo. Entre mayo y julio, la tasa de desocupación del Biobío llegó a 10,6%, frente al 9,5% nacional. Eso equivale a unas 83 mil personas sin trabajo en la región, según datos del INE citados por el informe.
En doce meses, los ocupados bajaron 2,7%, la fuerza de trabajo retrocedió 1,1% y el número de desocupados aumentó 15,2%. Araya habló de un "preocupante aumento" del desempleo, con el Biobío entre las regiones más afectadas.
El documento plantea que el desafío va más allá de bajar la tasa de desempleo. Apunta a recuperar la ocupación y, en especial, el empleo asalariado formal, es decir, trabajos con contrato.
A nivel nacional, el estudio proyecta una desocupación de 9% para este año y de 8,5% en 2027. La inflación cerraría 2026 en 4,2% y convergería a la meta de 3% durante el segundo trimestre del próximo año.
El informe también analiza si la desaceleración regional es estructural o una normalización tras años de mayor expansión. Concluye que el Biobío perdió parte de la ventaja de crecimiento que tenía frente al país, aunque conserva una fracción de ese desempeño previo.
Para 2027, la UdeC anticipa que la economía regional crecería entre 1% y 2%, en parte por una base de comparación más baja. El desempleo regional cerraría 2026 en torno a 10% y bajaría a cerca de 9% el próximo año, una trayectoria que, según el informe, dependerá de las medidas ante la emergencia laboral y de los recursos del presupuesto regional de 2027.