En abril de 2025, la actriz y psicóloga Tamara Ferreira cayó en coma durante 12 días a raíz de una bacteria que provocó una falla multiorgánica, apenas un mes antes del estreno de la obra Las Aristócratas. La atención ocurrió en el Hospital Hernán Henríquez Aravena, en Temuco, La Araucanía.

Su familia enfrentó el momento con la esperanza de una despedida. Su hijo Gaspar, de 19 años, tocaba piano para ella, mientras su hermana viajó desde Australia para acompañarla. La comunidad teatral se movilizó: campañas de oración y recaudación de fondos a través de Chileactores permitieron cubrir costos y darle a Ferreira un respiro para su recuperación. “Toda la comunidad del teatro se había movilizado. Juntaron dinero. Soy Fonasa, a mí nadie me da licencia, no tengo contrato. Mis colegas y mi familia juntaron una suma de dinero que me permitió vivir muchos meses, poder tener esa licencia y esa posibilidad de descanso y de recuperación”, relata la actriz.

Al despertar, Ferreira debió aprender a caminar, comer y hablar de nuevo. “Cuando desperté, me di cuenta que yo no podía mover un lápiz, no podía escribir, no podía comer, no podía sentarme, no podía caminar. Me di cuenta de que iba a tener que aprender a hacer todo eso de nuevo y entré en una sensación de mucha angustia”. Aun así, expresó que ese roce con la muerte la llevó a reestructurar creencias y relaciones: “Ese roce con la muerte lo desarma todo, desarticula las creencias, desestabiliza para bien y mal las relaciones humanas”.

Según kinesiólogos del centro de salud, su experiencia como actriz habría favorecido una recuperación más rápida, aunque el pronóstico inicial era incierto. En la actualidad Ferreira continúa en el elenco de Las Aristócratas y participa de una conferencia performática donde aborda su experiencia cercana a la muerte, fortaleciendo su vínculo con el público y su proceso de reintegración profesional.

Este caso se inscribe en un contexto chileno de artes escénicas y salud: la labor comunitaria de actores y organizaciones, junto al sistema público de salud, juegan un rol clave para quienes atraviesan procesos de rehabilitación prolongados. Ferreira, que además mantiene su labor como psicóloga, se presenta como ejemplo de resiliencia y de la importancia del apoyo institucional y comunitario para la reinserción laboral tras una crisis de salud.