Compañía Cervecerías Unidas (CCU) registró la mayor caída de la Bolsa de Santiago este miércoles, cuando sus acciones retrocedieron 4,3% tras la publicación de los resultados del cuarto trimestre de 2025, divulgados anoche. El movimiento ocurrió en una jornada positiva para el mercado, donde el S&P IPSA, el principal índice de la Bolsa de Santiago, subía 1,1%.
Los números mostraron un trimestre más débil de lo esperado por los analistas. Las ventas del cuarto trimestre sumaron $853.000 millones, el Ebitda (ganancias antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización) quedó en $151.000 millones y las utilidades alcanzaron $55.000 millones. Todas estas cifras estuvieron por debajo de las estimaciones medianas del mercado, que eran $890.000 millones en ventas, $160.000 millones en Ebitda y $65.000 millones en utilidades, según un sondeo compilado por Diario Financiero.
La compañía y el mercado describen la lectura como mixta. CCU informó mejoras en Chile y una baja esperada en los costos de efectivo, pero los problemas vinieron del exterior y del segmento de vinos. Analistas de BICE Inversiones, Ewald Stark y Aldo Morales, señalaron que hay «sentimientos encontrados», porque si bien Chile muestra tendencias positivas, existe «un punto de inflexión muy negativo tanto en el segmento internacional como en el del vino, específicamente en las ventas en pesos argentinos y el precio promedio del vino, después de siete trimestres consecutivos de aumentos». Estos comentarios explican en parte la reacción negativa en la acción.
Flavio Nicovani y Marcelo Catalán, analistas de Bci Corredor de Bolsa, añadieron que, pese a un desempeño saludable en Chile, preocupan los volúmenes en Argentina y «una demanda más elástica que complica ajustes de precios en línea con la inflación». En otras palabras, cuando la demanda es elástica, subir precios para defender márgenes puede reducir ventas más de lo esperado, y eso golpea resultados consolidados.
Para dar contexto con cifras anteriores, las caídas interanuales reportadas permiten estimar los niveles previos del mismo trimestre: con una baja cercana al 12% en ventas, el cuarto trimestre de 2024 habría registrado alrededor de $968.000 millones en ventas; con un Ebitda 17% mayor, el trimestre anterior habría sido cercano a $182.000 millones; y con utilidades 26% superiores, el cuarto trimestre de 2024 se aproximaría a $74.000 millones. Estas cifras están calculadas a partir de las variaciones porcentuales reportadas por la compañía y sirven para dimensionar la magnitud del retroceso.
Los inversores también reaccionaron al riesgo de que CCU pierda las ganancias acumuladas en el año, dado que la acción fue la peor de la sesión. El impacto para accionistas es directo: caídas sostenidas pueden afectar el valor de la cartera, la percepción sobre la capacidad de la compañía para generar flujo y, en el mediano plazo, decisiones sobre dividendos o recompra de acciones.
El desempeño en Argentina, donde parte de las ventas se registran en pesos argentinos, y la debilidad en el precio promedio del vino fueron los factores externos más citados por analistas. Argentina suele crear volatilidad por fluctuaciones cambiarias y controles de precios, por lo que su impacto en un negocio regional puede compararse con manejar una embarcación en aguas con corrientes cambiantes: demanda y precios pueden moverse en direcciones opuestas.
Mirando adelante, los analistas del mercado esperan que las bajas bases de comparación y un mejor entorno macroeconómico ayuden a la recuperación operativa. Proyecciones recogidas por el mercado sugieren que el Ebitda consolidado podría subir cerca de 10% interanual en 2026, aunque esa recuperación dependerá de la respuesta de volúmenes en Argentina, la evolución de los precios del vino y la capacidad de la compañía para traspasar costos a los consumidores.
Los próximos catalizadores a seguir serán la guía operativa de CCU para 2026, la evolución macro en Argentina y los reportes de volumen y precio por segmento en los próximos trimestres. Para los inversores chilenos, la lectura es clara: la exposición regional y al mercado del vino agrega volatilidad, y la recuperación de la acción dependerá tanto de una mejora en el entorno externo como de la capacidad de la compañía para estabilizar precios y volúmenes.