En su taller de Vitacura, el diseñador de vestuario y asesor de imagen Sergio Arias (63) relata cómo se convirtió en la mano detrás de la apariencia pública de José Antonio Kast, presidente electo de Chile y fundador del Partido Republicano. Arias trabaja con Kast desde hace tres meses, lo vistió en los últimos debates, lo acompañó la noche del triunfo en diciembre y preparó el atuendo para sus giras al extranjero; además está confeccionando el traje que usará el 11 de marzo para la ceremonia de transmisión del mando.

Arias cuenta que el vínculo se activó por personas en común y que la clave fue la confianza. Según él, al vestir a alguien que asumirá un cargo tan relevante debe existir afinidad absoluta entre el mandante y el asesor, y esa relación se fue consolidando con visitas y pruebas en el atelier. Fue allí donde diseñó los trajes para los debates y donde optó por una paleta y cortes concretos para proyectar un mensaje determinado.

Una de las decisiones que más llamó la atención fue el cambio del clásico azul marino por un "azul más claro" o azulino. Arias explica que revisó la tradición de presidentes chilenos como Sebastián Piñera, Patricio Aylwin, Ricardo Lagos y Eduardo Frei, además de líderes internacionales como Barack Obama, Donald Trump y Vladimir Putin, y buscó una alternativa que resaltara la presencia física de Kast, aportara sensación de renovación y transmitiera "luz" y juventud. Sobre el estilo institucional, Arias resume su postura en frases directas: "Un Presidente tiene que estar siempre clásico" y "La corbata es obligatoria".

La elección de la vestimenta no es un asunto meramente estético. En política, la apariencia funciona como herramienta de comunicación no verbal, útil para enmarcar discursos y para las primeras impresiones en la diplomacia. Un traje, su color y accesorios pueden reforzar una narrativa de cambio, continuidad o solidez, y sirven también para posicionar al presidente ante inversionistas, medios y gobiernos extranjeros en visitas oficiales.

Existen lecturas distintas sobre este tipo de asesorías. Para algunos analistas y dirigentes, el trabajo de un vestuarista es parte de la profesionalización del cargo y contribuye a la puesta en escena del Estado. Para otros, el foco en la imagen puede distraer de los contenidos programáticos y las prioridades de gestión, sobre todo en contextos de alta demanda social y económica. No hay consenso público unánime y, cuando se mide, la percepción suele estar ligada a la evaluación política previa del mandatario.

El hecho tangible es que el equipo de Arias tendrá un rol simbólico en los primeros actos oficiales de Kast. El traje que se verá el 11 de marzo será parte de la primera lectura pública de su presidencia, y podrá influir en la narrativa inicial que construyan medios chilenos y corresponsales extranjeros. La apuesta estética busca equilibrar modernidad y sobriedad, pero su eficacia se evaluará en la práctica, cuando la agenda política comience a mostrar resultados concretos y los gestos simbólicos convivan con las decisiones de gobierno.