Antecedentes: El debate por el déficit fiscal llegó al centro del cruce entre el gobierno saliente y el presidente electo José Antonio Kast. El Ejecutivo reportó un déficit de 3,6% del Producto Interno Bruto, cifra que ha generado discrepancias sobre su cálculo y alcance.
Kast reiteró que el déficit "era mucho mayor de lo que se iba mostrando" y pidió que el ministro de Hacienda, Nicolás Grau, y la directora de Presupuestos recaben toda la información y la presenten a las instancias técnicas. Propuso que ese informe único sea revisado por el Consejo Fiscal Autónomo, y que se convoque además al presidente del Senado, al presidente de la Cámara de Diputados y al Banco Central de Chile, el organismo encargado de la política monetaria.
Sobre la acusación constitucional: El Presidente electo reconoció que los parlamentarios tienen derecho a interpelar, crear comisiones investigadoras o presentar una acusación constitucional contra el ministro Grau. Sin embargo, dijo que la disponibilidad de "información única, clara y transparente" podría hacer innecesarios esos instrumentos.
Antecedentes técnicos: La Dirección de Presupuestos, Dipres, publicó un estudio que señala que un ajuste por traspasos de Codelco explicó 60% de la brecha entre un déficit efectivo de -2,8% y el -3,55% reportado por la administración. Esa aclaración apunta a diferencias metodológicas que todavía alimentan el conflicto sobre la cifra real.
Consecuencias políticas: En lo inmediato, Kast suma argumento político al sostener un déficit mayor, y el gobierno y el ministro Grau quedan en una posición defensiva. El Congreso gana protagonismo para exigir explicaciones técnicas. Si la información convence, se podría desactivar una crisis institucional; si no, aumentaría la presión para fórmulas parlamentarias, incluida la acusación constitucional.
Impacto social y fiscal: Un déficit mayor reduce el espacio fiscal para gastos sociales, respuesta a emergencias y proyectos prioritarios. En el corto plazo puede tensionar la ejecución de ayudas ante incendios y catástrofes, tema sobre el que Kast ya coordinó reuniones con sus futuros ministros. A mediano plazo, obliga a decidir entre ajustes de gasto, reasignaciones o medidas de ingresos.
El nudo no es solo político, es técnico. Si Hacienda y Dipres entregan un informe consolidado y lo validan el Consejo Fiscal Autónomo y el Banco Central, la disputa puede pasar del terreno de la legitimidad política al de los números verificables. Quién gana y quién pierde dependerá de ese informe: gana quien aporte la transparencia; pierde quien no pueda justificar las cifras. Para el ciudadano común, la pregunta concreta es qué medidas de ajuste o financiamiento vendrán y cómo afectarán servicios y ayudas.
Próximos pasos: Queda por ver si Hacienda y Dipres aceptan la convocatoria propuesta por Kast, qué plazos se fijan y si el Consejo Fiscal Autónomo y el Banco Central participan públicamente. De no haber acuerdo, las herramientas parlamentarias permanecerán sobre la mesa.
