Hablemos de niñas y niños asesinados SEÑOR DIRECTOR: Cada siete días, un niño, niña o adolescente es asesinado en Chile. El debate público tiende a asociar estos crímenes con el narcotráfico y la violencia callejera, pero las cifras oficiales revelan una realidad más grave e incómoda.
De los 52 niños, niñas y adolescentes asesinados en 2025, uno de cada cinco murió en contexto de violencia intrafamiliar. Entre los menores de 15 años, la proporción es aún más alarmante: la mitad fue asesinada dentro de su propio hogar.
Los homicidios infantiles en contexto intrafamiliar aumentaron un 175% entre 2022 y 2025. No estamos ante un problema de la calle.
Es un problema de puertas adentro, invisible y devastador, que crece en silencio mientras la atención se concentra en otro lado. Pero hay algo peor.
Según la Subsecretaría de Prevención del Delito, uno de cada cuatro niños víctima de vulneración de derechos en 2025 ya había sido vulnerado antes. El Estado los tuvo en sus registros, los identificó como víctimas y los devolvió al mismo riesgo.
