A menos de 30 días de su reapertura, el Coloso de Santa Úrsula, en Ciudad de México, entra en la recta final de una remodelación que arrancó en mayo de 2024. La Federación Mexicana de Futbol, la FMF, confirmó que un amistoso entre la Selección Mexicana y Portugal servirá como primer evento sobre el campo renovado.

La obra implicó la construcción de nuevos vestidores, el reordenamiento de gradas y palcos, y la modernización de las instalaciones generales. En el interior se colocaron nuevos asientos en las zonas VIP, se reinstalaron las gradas que se desmontaron para la obra y el césped ya fue instalado; actualmente atraviesa un periodo de asentamiento para ajustarse a los requisitos de la FIFA, el organismo rector del fútbol mundial.

Las imágenes y videos que circulan en redes sociales, incluido TikTok, muestran que los trabajos de obra civil están mayoritariamente concluidos y que en esta última fase se concentra el personal en tareas operativas: detalles en accesos, comunicaciones, palcos y la última pintura exterior. También se ha empezado a colocar una cubierta exterior de color rojo que será un sello visual del nuevo recinto.

En términos prácticos, la agenda es rigurosa. El plazo para dejar la infraestructura 100% operativa es corto y la FMF diseñó el partido de reapertura como una prueba de estrés para logística, transmisión y seguridad. La correcta consolidación del césped y la certificación de las instalaciones por parte de los organismos técnicos son las variables que marcarán si todo queda listo para el 28 de marzo.

Desde la perspectiva funcional, lo que falta es menos obra civil y más coordinación operativa: control de aforo, rutas de evacuación, pruebas de iluminación y audio, y la puesta a punto de zonas VIP y palcos. En lenguaje de cancha, ya no es tanto cambiar el esquema del equipo, es afinar la circulación y la coordinación entre los distintos departamentos que sostendrán un evento internacional.

El recambio de nombre, a Estadio Banorte, y la confirmación del amistoso contra Portugal marcan un nuevo capítulo para el inmueble. Cuando abra sus puertas será la tercera vez que el estadio mexicano recibe partidos de una Copa Mundial, tras 1970 y 1986, y funcionará como sede en la Copa Mundial 2026, lo que eleva la presión por entregar una instalación a la altura. Para la organización, el partido de reapertura es mucho más que un estreno comercial: es la última oportunidad para demostrar que el Coloso está listo para el torneo más importante del fútbol global.