El Ministerio del Interior reestructura su diseño comunicacional, según BioBioChile. El cambio llega tras críticas que surgieron incluso desde el propio oficialismo. La pieza central es el subsecretario del Interior, Máximo Pavez, quien encabeza cada viernes una vocería de balance semanal.
Una de las críticas más visibles vino de la presidenta del Senado, Paulina Núñez, de Renovación Nacional (RN). La senadora cuestionó el manejo de las vocerías del Ejecutivo.
El encargo a Pavez comenzó hace pocas semanas. De acuerdo con el medio, esa rutina ya se instaló como su espacio habitual para abordar la agenda del Gobierno.
El esquema suma una segunda línea: vocerías temáticas a cargo de ministros sectoriales en distintos días de la semana. Cada una se vincularía a anuncios y materias específicas de su cartera.
Hay una tercera definición, consignada por La Tercera. Se trata de una vocería fija los lunes, para marcar la pauta de inicio de semana.
Según BioBioChile, el diseño lo impulsarían el biministro Claudio Alvarado y el director de Comunicaciones de La Moneda, Cristián Valenzuela. El objetivo es ordenar las apariciones del Ejecutivo y dar mayor claridad a los mensajes.
Mario Herrera, director del Departamento de Ciencia Política y Administración Pública de la Universidad de Talca, considera correcto el esquema, aunque con riesgos. A su juicio, debe existir una diferenciación clara entre estilos y objetivos de cada vocería, para que no compitan entre sí.
"La vocería de los lunes es una vocería de sacrificio; la vocería de los miércoles es una vocería de logros y avances; y la vocería del viernes es una vocería para poder encapsular la agenda semanal del Gobierno", explicó.
Marcelo Mella, director del Departamento de Estudios Políticos de la Universidad de Santiago, plantea reparos. Sostiene que rutinas más rígidas no bastan. Pide escoger a las personas correctas y definir un mensaje común, conversado antes con los partidos oficialistas.
"Si no existe una gestión interna del Gobierno tendiente a conseguir mayor articulación de los partidos, cualquiera sea el nombre del vocero que surja, va a tener un rápido desgaste", afirmó.
Nerea Palma, académica de la Universidad Alberto Hurtado, ve riesgos mayores. Según su diagnóstico, las vocerías actuales estaban desordenadas y repartidas entre distintas voces. Multiplicar los espacios sin coordinación podría exponer aún más esa falta de unidad.
"No resuelve el problema de fondo, que es que no hay una agenda común que todos los ministros estén defendiendo", advirtió Palma.
El diseño sigue en ajuste dentro de La Moneda. El Gobierno busca afinar durante las próximas semanas los roles, contenidos y tiempos de cada vocería, para evitar superposiciones. Ninguna otra fuente ha confirmado aún los detalles del plan.

