El Ministerio de Salud publicó el balance anual de mortalidad de 2025, que registra 126.458 defunciones en Chile y confirma que las enfermedades del sistema circulatorio y los tumores malignos fueron las principales causas de muerte durante ese año, según el Departamento de Estadísticas e Información de Salud, DEIS.

El informe del DEIS muestra además una distribución por sexo con una mayoría masculina, un 52% del total frente a un 48% de mujeres. En números aproximados, eso equivale a unos 65.752 hombres y 60.706 mujeres fallecidos en 2025. El documento no aclara si hay ajustes pendientes por reclasificaciones, por lo que esas cifras corresponden al balance publicado por el Ministerio de Salud.

Al desagregar las causas, el DEIS apunta que las enfermedades del sistema circulatorio incluyen infartos agudos de miocardio e hipertensión arterial primaria, mientras que entre los tumores predominan los cánceres de pulmón, bronquios y estómago. En conjunto, estas dos grandes categorías explican el 50% de las muertes registradas en 2025, es decir alrededor de 63.229 defunciones atribuibles a patologías cardiovasculares y oncológicas.

El informe clasifica también las muertes por causas externas, que agrupan accidentes de tránsito, incendios y lesiones causadas por terceros, y los traumatismos, que en su reporte incluyen envenenamientos y lesiones auto infligidas intencionalmente. El DEIS trabaja a partir de los certificados de defunción codificados según la Clasificación Internacional de Enfermedades, CIE-10, para asignar la causa básica de muerte.

Respecto al lugar de ocurrencia, el hogar sigue siendo el escenario principal de fallecimientos, aunque los hospitales y clínicas privadas concentraron el 41% de los decesos, es decir alrededor de 51.882 muertes, lo que refleja la demanda de cuidados intensivos y atención especializada que tuvieron muchos pacientes críticos.

Estas cifras contrastan con la carga asistencial que enfrenta el sistema: como hemos informado, más de 76.000 personas esperan atención GES, y el cáncer aparece como uno de los principales problemas en esas listas de espera. Esa brecha entre demanda y capacidad de respuesta es clave para explicar retrasos en diagnóstico y tratamiento que afectan la mortalidad.

Desde el punto de vista de políticas públicas, los datos sugieren tres prioridades claras. Primero, intensificar la prevención y el control de factores de riesgo cardiovascular, como hipertensión, tabaquismo, obesidad y diabetes, mediante programas en atención primaria y detección temprana. Segundo, reforzar los programas de tamizaje y acceso oportuno a tratamiento oncológico, para reducir la mortalidad por tumores diagnosticados en estadios avanzados. Tercero, abordar las causas externas y la salud mental con intervenciones en seguridad vial, control de sustancias peligrosas y redes de apoyo para la prevención del suicidio.

El DEIS publica anualmente estos balances para monitorear tendencias. Para comprender si 2025 marca una variación relevante respecto de años anteriores, será necesario comparar estas cifras con las series históricas del DEIS y revisar indicadores de mortalidad estandarizada por edad, que permiten distinguir efectos demográficos del riesgo real de morir por una causa concreta. El informe del Ministerio no detalla en su resumen las comparaciones por tasa estandarizada, por lo que ese análisis queda como paso siguiente para investigadores y autoridades.

En síntesis, el balance de mortalidad 2025 subraya que las enfermedades cardiovasculares y los tumores siguen siendo los principales desafíos de salud en Chile, y que la respuesta exigirá reforzar prevención en atención primaria, reducir listas de espera como las del GES, y mejorar la detección temprana y el acceso a tratamiento oportuno. Las cifras del DEIS servirán como referencia para diseñar e implementar esas políticas en los próximos meses.