A pocos días de que finalice el mandato del presidente Gabriel Boric, el centro de estudios IdeaPaís publicó su balance de cuatro años mediante el reporte de Seguimiento Gubernamental. El documento evalúa el cumplimiento de los compromisos incluidos en el programa de gobierno y de medidas adoptadas durante la administración.

El análisis encontró que, de 585 compromisos identificados en el programa, se cumplió 41,7% al cierre del período. De las 100 medidas consideradas como núcleo programático decisivo por su centralidad ideológica y capacidad de cambiar reglas institucionales, solo 27% fueron cumplidas íntegramente. En paralelo, nueve planes de acción que suman 286 iniciativas registraron un cumplimiento de 71,7%.

Las agendas con mayor avance fueron Ciencia, energía y medioambiente (51,8%); Economía, empleo y finanzas públicas (48%); y Seguridad, orden público y política exterior (47,4%). En el otro extremo quedaron Infraestructura y transporte (25%); Salud (28,2%); Educación, cultura y deporte (38,5%); y Política social (38,6%). Entre las 100 medidas núcleo evaluadas se identificaron bajas especialmente en Educación (14,3%) y Salud (17,6%), mientras que Seguridad alcanzó 28,6%.

IdeaPaís señala como ejemplos de compromisos estructurantes la implementación del copago cero en salud pública, la creación de una empresa nacional del litio, el impulso del aborto libre y la eutanasia, la condonación de deudas estudiantiles y la propuesta de refundación de las policías. Muchos de esos compromisos quedaron parcial o totalmente pendientes, según el reporte.

El balance llega en medio de un contexto político tenso y de atención pública sobre la gestión presidencial. Encuestas recientes, como la de la consultora Cadem, mostraron una aprobación cercana a 37% para Gabriel Boric, lo que refleja una evaluación dividida de la ciudadanía sobre los resultados de su gobierno.

Políticamente, el informe tiene impacto doble. Para quienes respaldan la administración, los avances en ciencia y energía y el alto cumplimiento en los planes de acción representan logros de gestión que pueden traducirse en legado institucional. Para la oposición y ciudadanos que priorizan salud y educación, el bajo cumplimiento en esas áreas es un argumento para cuestionar la efectividad del proyecto de gobierno.

En términos prácticos, el bajo cumplimiento en salud y educación afecta al ciudadano común en acceso y calidad de servicios públicos. Las medidas estructurantes pendientes, si no se retoman, podrían quedar fuera de la agenda del próximo gobierno o requerir nuevos acuerdos legislativos para avanzar.

El cierre del mandato deja, por tanto, una combinación de reformas concretas y promesas incompletas. La próxima administración heredará tanto iniciativas implementadas como demandas ciudadanas insatisfechas, y deberá decidir si prioriza profundizar las transformaciones no realizadas o reorientar la política pública. La discusión electoral y parlamentaria será el espacio para dirimir qué parte del programa se consolida y qué parte queda en suspenso.