La alcaldesa de Viña del Mar, Macarena Ripamonti, encabezó la entrada en funcionamiento de los cuarteles temporales de Carabineros de Chile y la Policía de Investigaciones de Chile (PDI) instalados en la Quinta Vergara, en la última visita inspectiva previa al 65º Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar, que se realizará entre el 22 y 27 de febrero.

La puesta en marcha responde a un despliegue mayor que combina fuerzas públicas y seguridad privada para resguardar a público, artistas y producción. Ripamonti dijo que “hicimos un recorrido para inspeccionar los últimos detalles en torno a la seguridad de la Quinta Vergara; este año habrá cerca de 600 personas que atenderán a público para satisfacer cualquier necesidad que tengan dentro del parque y del anfiteatro y más de 300 que van a estar dedicadas exclusivamente a la seguridad, por parte de la productora, además de toda la disposición de Carabineros, PDI y Seguridad Pública municipal; vamos a tener más de 60 cámaras, drones térmicos, y también estuvimos junto a la autoridad de Salud que identificó que todo estaba en orden al igual que la Superintendencia de Bomberos, por lo tanto estamos muy satisfechos”.

En la inauguración participaron, además de Ripamonti, el gobernador regional Rodrigo Mundaca; Carlos Heller, presidente ejecutivo de Megamedia, la empresa organizadora; Juan Pablo González, director general del certamen; Daniel Merino, director ejecutivo del Festival; el general Marcelo Araya, director general de Carabineros de Chile; y el prefecto inspector Ricardo Gatica, director subrogante de la PDI. Las autoridades realizaron una última inspección a las instalaciones del anfiteatro y del parque antes del inicio del evento.

Según los organizadores, el plan combina la presencia de cuarteles temporales en el interior de la Quinta Vergara con apoyo logístico: cámaras de vigilancia, drones térmicos y equipos de emergencia coordinados con la Seremi de Salud y la Superintendencia de Bomberos. La producción aporta personal de atención al público y un contingente de seguridad privada dedicado, mientras que Carabineros y la PDI asumen funciones de orden público, control de accesos y pesquisa en caso de ilícitos.

Para Viña del Mar, el festival no es solo un espectáculo, también es una palanca económica y turística que moviliza comercios, hoteles y la cadena del entretenimiento en la región. Esa condición explica el énfasis en la coordinación interinstitucional, y la tensión habitual entre garantizar seguridad y preservar el carácter festivo del evento: autoridades y productores aseguraron que el despliegue busca precisamente permitir que el público disfrute con normalidad.

El director general del certamen, Juan Pablo González, destacó el trabajo “ordenado y profesional para que el público, el equipo de producción y los artistas disfrutemos de esta fiesta”. Daniel Merino agregó que las autoridades “han ratificado que está todo en orden y dispuesto”.

A partir del 22 de febrero, el operativo se mantendrá activo durante las noches del festival, con patrullajes, control de accesos y monitoreo desde los cuarteles instalados en la propia Quinta Vergara. Quedan por ver los efectos en la experiencia del público: una mayor presencia policial y tecnológica promete más sensación de seguridad, pero también modifica la puesta en escena de una fiesta que, en su historia, ha sido espejo de la cultura chilena y latinoamericana.