La muerte de un niño de 12 años en San Bernardo no solo sacudió al país. También encendió un cruce político que deja al descubierto una fractura profunda en el debate sobre seguridad.
El menor falleció después de ser arrastrado durante una violenta encerrona en esa comuna del sur de Santiago. El hecho llevó a sectores del Frente Amplio y el Partido Comunista (PC) a cuestionar directamente al ministro de Seguridad Pública, Martín Arrau. La respuesta del oficialismo llegó rápido y en bloque.
Parlamentarios del Partido Republicano, Renovación Nacional (RN) y Evópoli salieron a defender al secretario de Estado. Calificaron las críticas como "oportunismo miserable" y acusaron a la oposición de intentar "lucrar políticamente con el dolor de una familia".
La diputada Catalina del Real, del Partido Republicano, marcó el tono. "El terrible asesinato de este menor nos desgarra el alma. Es insólito que ante esta tragedia, la oposición busque aprovechamiento político atacando al ministro Arrau", declaró. Del Real sumó un argumento de fondo: mientras el país enfrenta una crisis de seguridad, ese mismo sector intentó la semana pasada reformar la Ley Naín-Retamal, la normativa que otorga protección jurídica a los uniformados de Carabineros en el ejercicio de sus funciones.
El diputado Álvaro Carter, también del oficialismo, fue igualmente directo. Declaró que no toleraría "el oportunismo miserable de una oposición que utiliza la trágica muerte de un niño de 12 años para golpear al ministro Arrau con fines políticos".
La Ley Naín-Retamal arrastra una polémica de larga data. La norma busca garantizar respaldo legal a los carabineros en situaciones de riesgo, pero sectores del Frente Amplio y el PC quieren modificarla. El oficialismo interpreta esos intentos como una señal de debilidad frente al crimen organizado en un momento en que la delincuencia encabeza las principales preocupaciones ciudadanas.
El propio Arrau reconoció públicamente que el Estado falló en la protección de ese menor. Esa admisión fue el punto de apoyo que usó la oposición para presionar su salida del gabinete. Si ese episodio tendrá consecuencias en la continuidad del ministro es la pregunta que marcará la agenda política de las próximas semanas.