El Gobierno de Costa Rica anunció que presentó la nota diplomática con la que postula oficialmente a Rebeca Grynspan a la Secretaría General de las Naciones Unidas para el período 2027-2031. La comunicación fue firmada por el presidente Rodrigo Chaves Robles y remitida a la propia organización internacional, según informó la cancillería costarricense.
La advertencia oficial subraya que la ONU enfrenta "numerosos desafíos y se encuentra en un momento crítico" y que se necesita una secretaria general con autoridad política, experiencia de gobierno y liderazgo multilateral. El Ejecutivo de Costa Rica destacó que la postulación de Grynspan cuenta con un consenso interno entre sectores políticos e instituciones del país y se articula en torno a tres pilares: paz y seguridad duraderas, reforma institucional para mejorar la eficacia de la ONU, y preparación para los retos del futuro.
Rebeca Grynspan es presentada por San José como una candidata con trayectoria sólida en ámbitos nacionales y multilaterales. Fue vicepresidenta de Costa Rica (1994-1998), ha ocupado cargos en el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, fue secretaria general de la Secretaría General Iberoamericana, y actualmente es la titular de la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD). El Gobierno costarricense enfatiza su experiencia en construcción de consensos y gestión de crisis globales.
La postulación llega en un momento en que ya se han mencionado otros nombres en la carrera por la Secretaría General, entre ellos el expresidente de Senegal Macky Sall y Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica. La selección final depende del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que recomienda un candidato ante la Asamblea General, donde la votación debe obtener amplio respaldo; los cinco miembros permanentes del Consejo disponen de veto, lo que transforma la competencia en una negociación diplomática entre grandes potencias.
Para Chile la candidatura de Grynspan tiene una lectura política y práctica. En el país se ha mencionado como posible competidora a Michelle Bachelet Jeria, expresidenta de Chile y ex alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (2018-2022). No obstante, Bachelet no ha sido anunciada formalmente como candidata por el Gobierno chileno para el período 2027-2031. Si la carrera finalmente enfrentara a dos candidatas latinoamericanas y mujeres, sería un test sobre la capacidad de la región para articular apoyo común y sobre prioridades temáticas, como desarrollo, cambio climático y migración.
Históricamente la región latinoamericana ha ocupado la Secretaría General en una sola ocasión, con Javier Pérez de Cuéllar, de Perú, lo que convierte cualquier candidatura regional en un argumento adicional para buscar apoyos por solidaridad geopolítica. Además, el perfil de Grynspan, con foco en desarrollo y comercio, podría inclinar la agenda de la ONU hacia reformular vínculos entre desarrollo económico y sostenibilidad, una prioridad para varios países de América Latina.
El siguiente paso para la candidatura costarricense es la fase de lobby diplomático para sumar avales en la región y entre miembros del Consejo de Seguridad. La carrera hacia 2027 será una prueba de alianzas multilaterales, de la aceptación por parte de las grandes potencias y de la capacidad de las candidatas para articular un programa que convenza tanto a países en desarrollo como a miembros del Norte global. Para Chile y la región, la candidatura abre la oportunidad de impulsar agendas regionales en el principal foro multilateral del mundo.