El peso chileno abrió la jornada del miércoles sin amortiguadores. La razón está en Estados Unidos: los mercados anticipan que la Reserva Federal, el banco central estadounidense, podría mantener una política monetaria más restrictiva de lo esperado, lo que fortalece al dólar a escala global y presiona a las monedas de economías emergentes como Chile.
Poco antes de las 09:30 horas, el billete verde se cotizaba en $924, casi diez pesos por sobre el promedio de $915,66 que registró la jornada anterior. El cobre tampoco encontró respiro: el metal caía 1,26% hasta US$6,04 por libra, afectado por la misma lógica, ya que un dólar más fuerte encarece las materias primas para compradores que operan en otras divisas, enfriando la demanda global de metales industriales.
Felipe Sepúlveda, analista jefe de Admirals Latinoamérica, precisó que los sectores que históricamente absorben más cobre en China, como la construcción y la manufactura pesada, siguen mostrando debilidad. Con todo, aclaró que "parte de esa presión ha sido compensada por la demanda asociada a energías renovables, almacenamiento eléctrico y electrónica", rubros en expansión que han amortiguado parte del golpe.
En el frente local, la atención gira en torno a la publicación del Índice de Precios al Productor (IPP) de mayo. Este indicador mide cuánto pagan las empresas por sus insumos y sirve como señal anticipada de lo que vendrá en los precios al consumidor. Diego Montalbetti, analista de Capitaria, advirtió que "una lectura elevada podría generar ajustes en las expectativas de inflación y en la trayectoria futura de la política monetaria del Banco Central".
A eso se suma la alerta que emitió Fitch Ratings sobre las finanzas públicas chilenas. La clasificadora de riesgo señaló que el país enfrenta dificultades para cumplir sus metas fiscales y estabilizar la trayectoria de la deuda pública, y que la recuperación dependerá de una mejora en los ingresos estructurales y del control del gasto. Montalbetti precisó que estas preocupaciones podrían transformarse en "un factor adicional de presión para los activos locales si las perspectivas fiscales continúan deteriorándose".
Para esta jornada, los analistas proyectan que el tipo de cambio oscile en un rango de $918 a $930, dependiendo del comportamiento del cobre y del índice DXY, el indicador que mide la fortaleza del dólar frente a una canasta de monedas internacionales. Si el cobre continúa bajo presión y el DXY se mantiene por sobre 101 puntos, el dólar podría acercarse al límite superior de ese rango.
