La Asamblea de Expertos de Irán anunció este domingo el nombramiento de Mojtaba Jamenei, de 56 años, como tercer guía supremo de la República Islámica, tras el asesinato de Alí Jamenei, según el comunicado del órgano clerical que dirige la sucesión del liderazgo religioso.
El propio comunicado afirmó que la asamblea "no dudó ni un minuto" en elegir al nuevo guía, pese a lo que calificó de "brutal agresión de la criminal de Estados Unidos y del malvado régimen sionista". La Asamblea de Expertos es el órgano clerical encargado de designar y supervisar al guía supremo, función central en el sistema político iraní.
En Washington, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había desestimado al nuevo líder como un "peso ligero" y, según declaraciones a ABC News recogidas antes del anuncio, insistió en que el nombramiento debería contar con la aprobación de Estados Unidos. El canciller iraní respondió que la decisión corresponde únicamente a Irán y que nadie puede intervenir en sus asuntos internos. En NBC, el ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchi, exigió además que Trump "pida disculpas a los pueblos de la región" por haber iniciado la guerra.
Mojtaba Jamenei es descrito por autoridades iraníes como una figura conservadora cercana a los Guardianes de la Revolución, el brazo ideológico y militar del régimen iraní conocido oficialmente como Cuerpo de Guardias de la Revolución Islámica (CGRI). El ejército israelí había advertido previamente que no dudaría en atacar a cualquier sucesor, una señal de la alta tensión entre Teherán e Israel.
La designación se produjo en una jornada en que Teherán fue golpeada por ataques israelíes contra depósitos de crudo, que según un testigo convirtieron el aire en "irrespirable" y causaron al menos cuatro muertos. El Ministerio iraní de Salud, según el comunicado oficial, reportó más de 1.200 muertos y más de 10.000 civiles heridos, cifras que la agencia AFP dijo no haber podido verificar de forma independiente.
En paralelo, portavoces militares iraníes advirtieron que golpearán instalaciones petroleras en la región si Israel continúa con los ataques contra su infraestructura energética. Ebrahim Zolfaghari, portavoz del comando militar central de Irán, dijo a la prensa que "si pueden tolerar que el petróleo suba a más de 200 dólares por barril, continúen con este juego", ilustrando el intento de Teherán de usar su influencia sobre el mercado energético como elemento disuasivo.
La escalada ya tuvo impacto en los mercados. En jornadas previas la Bolsa de Wall Street cerró con pérdidas mientras el precio del crudo subía, lo que encendió las alarmas entre inversionistas chilenos y latinoamericanos preocupados por la volatilidad de activos globales y por el efecto del petróleo en la inflación. El alza del riesgo geopolítico tiende a aumentar la prima de riesgo y a presionar a los commodities energéticos y financieros.
Para Chile y la región, las consecuencias son claras y concretas: un salto sostenido del precio del petróleo presiona los costos de importación de combustibles y la inflación, lo que complica la política monetaria del Banco Central de Chile y puede impactar el bolsillo de las familias. Además, la aversión al riesgo puede afectar carteras de pensiones y la cotización de activos en la Bolsa de Santiago, aunque el precio del cobre, principal exportación chilena, suele reaccionar de manera distinta y puede subir o caer según la dinámica global del comercio y la demanda industrial.
La designación de Mojtaba Jamenei y las amenazas cruzadas entre Teherán, Israel y Estados Unidos añaden una nueva capa a la fracturada estabilidad regional en Medio Oriente. Las próximas semanas serán clave para ver si la tensión se contiene en intercambios simbólicos y económicos, o si deriva en más ataques a infraestructuras energéticas que profundicen el impacto en los precios globales y en economías sensibles como la chilena. Los mercados y las cancillerías latinoamericanas seguirán de cerca cualquier señal de escalada o de diálogo internacional que modere el conflicto.

