Universidad de Chile venció a Deportes Limache por 2-1 en el Estadio Nacional en un encuentro que se vivió con tensión por el público. El partido, jugado el domingo 22 de febrero, sufrió una breve suspensión luego de un masivo lanzamiento de fuegos artificiales desde la galería norte.

Cuando corría el minuto 71'–74', el árbitro Fernando Véjar detuvo el duelo hasta que cesó el despliegue pirotécnico. La paralización duró aproximadamente tres minutos y condicionó algunos minutos de incertidumbre en el campo, aunque el marcador no cambió tras la reanudación.

El episodio se produjo en un contexto ya sancionado para Universidad de Chile: la institución debió presentar este partido con la galería sur cerrada por una medida del Tribunal de Disciplina de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP), tras los incidentes registrados en la primera fecha frente a Audax Italiano. Esa clausura exigía controles adicionales que, a juicio de algunos hinchas y dirigentes, no evitaron lo ocurrido desde la galería norte.

Desde el desarrollo deportivo, la detención no alteró la idea de juego del local. Universidad de Chile mantenía la iniciativa y control territorial antes y después del corte, y logró conservar la ventaja hasta el final. Deportes Limache, pese a buscar alternativas por las bandas, no encontró el cambio táctico que le permitiera empatar.

Ahora corresponde el informe arbitral y la evaluación de las autoridades competentes. El Tribunal de Disciplina de la ANFP revisará el acta y las imágenes para determinar responsabilidades, y el club puede enfrentarse a sanciones que van desde multas hasta medidas sobre aforo o cierres de sectores, según el reglamento vigente.

El incidente vuelve a poner en el centro el debate sobre seguridad y control de pirotecnia en los partidos chilenos y la eficacia de las medidas preventivas en recintos como el Estadio Nacional. La resolución del caso marcará el camino inmediato sobre eventuales castigos y los protocolos que se exigirán en los próximos compromisos del torneo.