Pedro Martínez colocó la presión en el rival y reivindicó la ilusión del Valencia Basket antes de la semifinal de la Copa del Rey que se juega este sábado en el Roig Arena.

Valencia y Real Madrid alcanzaron las semifinales tras imponerse al Joventut 95-84 y al Unicaja 100-70, respectivamente. Martínez calificó la victoria del Madrid como “una exhibición”, y recordó que el rival “tiene la obligación de ganar” por su historia y por el rendimiento mostrado en cuartos.

El técnico catalán fue claro en la rueda de prensa: “Son favoritos, pero nosotros somos el Valencia Basket. No vamos de víctimas propiciatorias. Si estamos bien físicamente podremos competir”. Evitó recrearse en precedentes, dijo que “no miramos demasiado al pasado” y reclamó concentrarse en “los mejores 40 minutos que podamos”.

Tácticamente, lo que pidió Martínez es elemental y concreto: controlar el ritmo para evitar la transición del Madrid, pelear el rebote para frenar segundas opciones, y mantener la intensidad defensiva durante los 40 minutos. En partidos de eliminación corta, la capacidad física y la disciplina defensiva suelen marcar la diferencia más que la individualidad.

Para el público y los entrenadores chilenos hay lecciones claras: gestionar la presión cuando te enfrentan candidatos con mayor palmarés, rotar jugadores para mantener frescura física, y priorizar un plan de partido que no dependa de remontadas. Real Madrid es el club español con mayor proyección internacional y expectativas similares a las que genera Colo Colo en Chile, por eso la presión mediática y deportiva recae sobre ellos.

Si Valencia logra reproducir el trabajo de entrenamiento en el partido, Martínez cree que tienen opciones de competir ante un rival que aspira a todo. En una semifinal de Copa, donde no hay partido de vuelta, la preparación física y la ejecución táctica valen tanto como la plantilla.