En Puerto Cisnes, Región de Aysén, el ministro de Seguridad Pública, Luis Cordero, y el general director de Carabineros, Marcelo Araya, entregaron la embarcación General Marchant II a la Tenencia Puerto Cisnes, dependencia de la Segunda Comisaría Puerto Aysén. La ceremonia marcó la incorporación operativa de la lancha a los patrullajes y respuestas en el borde costero e islas de la jurisdicción.
La lancha es del modelo Pumar y fue construida en la planta de Valparaíso de ASMAR, que corresponde a los Astilleros y Maestranzas de la Armada, la empresa estatal encargada de la construcción naval en Chile. Sus características técnicas buscan acortar tiempos de respuesta ante emergencias, mejorar los patrullajes preventivos y facilitar procedimientos policiales en zonas con conectividad marítima limitada.
En ese contexto, el ministro Luis Cordero afirmó que "esta no debe depender del lugar donde se vive", y vinculó la entrega a un compromiso gubernamental por ampliar la cobertura de seguridad territorial. El general director Marcelo Araya valoró la nueva unidad por su aporte a la presencia institucional y al vínculo con las comunidades locales, mediante servicios más rápidos y cercanos.
Históricamente, las zonas australes como Aysén dependen del transporte marítimo para el acceso a servicios básicos y seguridad. La incorporación de embarcaciones modernas es parte del proceso de modernización de Carabineros de Chile, orientado a mejorar la cobertura en territorios apartados donde la presencia policial por vía terrestre es limitada.
Quién gana con esta medida es claro: los residentes de sectores costeros e insulares, que deberían recibir respuestas más rápidas ante emergencias; y Carabineros, que amplía sus herramientas operativas. Quienes pueden cuestionar la medida son actores que piden mayor énfasis en reformas institucionales profundas o en inversión social en la zona, dado que la compra y mantenimiento de unidades implica asignación presupuestaria.
La entrega constituye un avance operativo, pero no elimina desafíos estructurales. Quedan pendientes la programación de rutas habituales de patrullaje, la capacitación específica de tripulaciones, y la mantención de la embarcación en un entorno costero exigente. A futuro, la efectividad del equipo se medirá por la reducción de tiempos de respuesta y por la percepción de seguridad entre los habitantes de Puerto Cisnes y sectores insulares.