La expresidenta interina de Bolivia Jeanine Áñez afirmó que asistirá a la ceremonia de transmisión de mando del presidente electo de Chile, José Antonio Kast, programada para el 11 de marzo en Santiago, tras una invitación del equipo del mandatario electo. La exmandataria lo comunicó en X, la red social antes llamada Twitter, donde publicó su agradecimiento y dijo que será “un honor acompañarlo en un momento tan significativo para usted y para el pueblo chileno”.
La invitación y la aceptación de Áñez reavivan memorias de la crisis política boliviana de 2019, cuando asumió la presidencia interina tras la renuncia de Evo Morales, expresidente de Bolivia entre 2006 y 2019. Áñez estuvo recluida casi cinco años, hasta que el Tribunal Supremo de Justicia, la máxima instancia judicial de Bolivia, anuló la condena en el caso conocido como golpe de Estado II. La defensa de la exmandataria argumentó que debía haber sido juzgada por un juicio de responsabilidades, que es el proceso reservado para altos cargos, y no por la vía ordinaria.
En su mensaje en X, Áñez expresó su “sincero agradecimiento al presidente electo de Chile, José Antonio Kast, por la amable invitación”, y añadió deseos de éxito y de fortalecimiento de los lazos institucionales entre ambos países. El post fue la pieza central de su confirmación pública, y no incluyó detalles sobre su agenda en Santiago ni sobre contactos formales con autoridades chilenas.
La presencia de Áñez en una ceremonia oficial chilena tiene una lectura política clara para observadores de la región. Áñez es una figura polarizadora en Bolivia, y su liberación y rehabilitación judicial fueron seguidas con atención por sectores conservadores en América Latina. Para Chile, la asistencia servirá como señal simbólica del nuevo gobierno de Kast, quien se impuso en la elección presidencial y ha generado tensiones con el saliente presidente Gabriel Boric durante el proceso de traspaso.
Hasta el cierre de esta nota no había un pronunciamiento público del Palacio de La Moneda sobre la presencia de Áñez, ni se han informado reacciones oficiales desde el gobierno boliviano. La ceremonia del 11 de marzo será, además de la asunción formal de Kast, un escenario donde confluirán lecturas contrapuestas sobre legitimidad, justicia y memoria reciente en la región, asuntos que siguen marcando la política boliviana y latinoamericana.
