El académico Esteban Durán Lara, investigador de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Talca, advirtió recientemente sobre un crecimiento preocupante de la resistencia a los antibióticos en Chile y subrayó la necesidad de acciones coordinadas entre el sistema de salud y la ciudadanía.

"Los antibióticos no son un recurso infinito. Su eficacia depende de un delicado equilibrio entre ciencia, responsabilidad y conducta social", dijo Durán, quien señaló que cuando ese equilibrio se rompe, las consecuencias se ven en hospitales, comunidades y entornos productivos.

Según el investigador, en Chile se ha observado un aumento de Staphylococcus aureus resistente a meticilina (MRSA), de enterobacterias productoras de betalactamasas de espectro extendido, conocidas como BLEE, y de Pseudomonas aeruginosa multirresistente. Estas bacterias complican tratamientos y pueden transferir genes de resistencia a otras especies.

La Organización Mundial de la Salud, OMS, define la resistencia antimicrobiana como una amenaza global que dificulta el tratamiento de infecciones comunes y compromete procedimientos médicos complejos. En Chile, el Ministerio de Salud y el Instituto de Salud Pública, ISP, participan en vigilancia y en planes nacionales para enfrentar el problema, aunque expertos como Durán piden acelerar medidas y mejorar la coordinación entre hospitales, atención primaria y producción animal.

Durán explicó cómo se potencia la resistencia: "indicaciones innecesarias, automedicación, interrupción prematura de tratamientos o el uso sin confirmación de un antibiograma alimentan la selección de bacterias resistentes". Un antibiograma es una prueba de laboratorio que muestra qué antibióticos son efectivos contra una bacteria aislada, y su uso orienta terapias más precisas.

Para reducir el riesgo, el investigador recomendó reforzar la vigilancia microbiológica, estandarizar la prescripción racional en todos los niveles asistenciales y ampliar el acceso a diagnósticos rápidos que permitan elegir el antibiótico adecuado desde el inicio. También destacó la importancia de campañas públicas que desmitifiquen la idea de que "un antibiótico sirve para cualquier mal".

Además de medidas de política sanitaria, Durán participa en investigaciones que buscan alternativas a los tratamientos convencionales, como biomateriales inteligentes que liberen antimicrobianos de forma localizada, terapias combinadas y péptidos antibacterianos. Estas estrategias, según él, podrían disminuir la presión selectiva que impulsa la resistencia.

El impacto es amplio: cuando los antibióticos dejan de ser eficaces, se pone en riesgo la seguridad de cirugías, tratamientos oncológicos, trasplantes y la atención de infecciones comunes. La comunidad científica y las autoridades coinciden en que la respuesta debe integrar regulación, inversión en diagnósticos y educación a la población. Sin cambios rápidos, advirtió Durán, el país puede enfrentar desafíos crecientes para tratar infecciones que hoy son controlables.