En diálogo con Radio Infinita, Jaime Quintana, senador chileno y presidente del Partido por la Democracia (PPD), dijo que es poco lo que podrá avanzar en materia legislativa durante las dos semanas que quedan del ciclo parlamentario, y que difícilmente quedarán cerrados proyectos emblemáticos como la sala cuna universal y el Financiamiento para la Educación Superior (FES).
Quintana fue concreto al medir plazos: a esta altura es muy poco lo que se puede sacar desde el punto de vista legislativo, dijo, y abogó por acuerdos políticos amplios para que estos temas, que definió como temas de Estado, no queden a la deriva entre mandatos. Desde el oficialismo, en tanto, atribuyen retrasos a la oposición por supuestos bloqueos en la tramitación; la versión no fue refutada por Quintana, que emplazó a los futuros gobiernos a abordar las materias pendientes.
La discusión se cruza con una controversia internacional. El senador se refirió a la sanción de Estados Unidos que revocó la visa del ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz, chileno, y de otros dos funcionarios, por la tramitación de un proyecto de cable submarino entre Valparaíso y Hong Kong de la empresa china China Mobile. Quintana advirtió que aquí hay, además de un debate técnico, una discusión sobre soberanía: no solo un tema de soberanía digital, sino un tema de soberanía política, afirmó.
El senador recordó que la iniciativa del cable remite a una política que se remontaría al gobierno del expresidente Sebastián Piñera, y pidió prudencia: el proyecto, dijo, es estratégico para el país y no merece decisiones apresuradas en las últimas semanas de administración. Además, señaló que existen oportunidades para cerrar definiciones políticas transversales con la oposición, aunque insistió en que es improbable que otros proyectos logren terminar su tramitación en el reducido calendario que queda.
La escena parlamentaria, entonces, queda con dos frentes abiertos: por un lado, la urgencia social y presupuestaria de iniciativas como sala cuna y FES, y por otro, la tensión geopolítica y de inversiones que acompaña al cable submarino. El próximo gobierno, sea cual sea, encontrará en su escritorio estos temas y tendrá que definir si busca acuerdos amplios o deja las definiciones para un nuevo ciclo legislativo.

