Pagar una deuda es difícil. Pagar cuatro al mismo tiempo, con instituciones distintas que no coordinan entre sí, es otra historia. Ese es el escenario que enfrenta la mayoría de quienes llegan a pedir ayuda financiera en Chile, según un análisis de Segal Deudores, estudio jurídico especializado en asesoría a deudores: el 60% de sus casos involucra personas con compromisos activos con más de tres acreedores a la vez.

La lista de acreedores es variada. Bancos, casas comerciales, financieras no bancarias, prestadores del sistema de salud y cooperativas de ahorro aparecen mezclados en un solo perfil. Cuando el dinero no alcanza para todos, el deudor empieza a elegir qué cuota dejar impaga, y esa decisión abre la puerta a cobros, demandas ejecutivas o, en los casos más graves, a un proceso de liquidación patrimonial, es decir, la venta forzada de bienes para saldar las obligaciones.

El perfil más frecuente es el de una persona de entre 35 y 55 años, con ingresos medios, que comenzó a usar el crédito para compensar la pérdida de poder adquisitivo, sea por un despido, una enfermedad u otro imprevisto. Lo que partió como una tarjeta de tienda por departamento o un préstamo en línea se fue multiplicando. En muchos casos, el proceso tomó años antes de que la persona reconociera que necesitaba ayuda profesional.

"Es común encontrar casos donde una misma persona mantiene compromisos simultáneos con bancos, casas comerciales, financieras, prestadores de salud e incluso créditos informales. Cuando eso ocurre, el problema deja de ser financiero y pasa a transformarse en una situación de vulnerabilidad patrimonial que afecta directamente la estabilidad familiar. El sobreendeudamiento que vemos hoy en Chile es un fenómeno estructural y no simplemente una consecuencia de malas decisiones individuales", señaló Carla Lavín Benito, directora jurídica de Segal Deudores.

Detrás de esas deudas acumuladas hay un sistema que las facilita. El acceso al crédito de consumo en Chile es relativamente sencillo: tarjetas con cupo preaprobado, créditos rotativos, avances en efectivo por aplicación móvil. Todos son productos que ofrecen liquidez inmediata con poca fricción. El problema aparece cuando los ingresos no crecen al mismo ritmo que el costo de vida y el crédito pasa de ser una solución puntual a un mecanismo de subsistencia mensual.

La Ley 20.720, la ley de reorganización y liquidación de personas y empresas, contempla mecanismos formales para quienes no pueden pagar sus deudas, desde la renegociación de compromisos hasta la liquidación de activos. Pero acceder a esa vía requiere reconocer a tiempo la magnitud del problema. Según los datos de Segal Deudores, la mayoría de los deudores llega a esa instancia después de que la situación lleva años sin resolverse.