A una semana del cambio de mando, el presidente electo José Antonio Kast convocó a sus futuros ministros y subsecretarios en el Hotel Radisson Blu, en la comuna de Las Condes, para coordinar las primeras semanas de gobierno antes del 11 de marzo. La reunión comenzó a las 9.00 y se extendió hasta pasadas las 15.00.

El encuentro fue dirigido por el propio Kast y por miembros de su equipo. Participaron Cristián Valenzuela, futuro jefe de comunicaciones y contenidos del Segundo Piso; Alejandro Irarrázaval, quien dirigirá esa repartición; Claudio Alvarado, próximo ministro del Interior, miembro de la Unión Demócrata Independiente, UDI; y Mara Sedini, futura vocera de gobierno.

Según Sedini, el objetivo fue revisar «ciertos puntos claves que van a ser determinantes al inicio de nuestro gobierno a partir del 11 de marzo. Algunos de esos ejes, que ustedes ya los conocen bien pero son importantes destacar, es la emergencia en seguridad, la emergencia económica, la emergencia social y de reconstrucción, áreas donde hemos tenido distintas exposiciones con el objetivo de conocer esas agendas, los problemas, los diagnósticos». La cita incluyó además la explicación del funcionamiento de la llamada fuerza de tarea administrativa anunciada esta semana.

Una parte central de la jornada fue la revisión de medidas para las primeras semanas, muchas de ellas contenidas en el Plan Desafío 90, elaborado por el economista Bernardo Fontaine, que fija una hoja de ruta para los primeros tres meses de gobierno. El plan apunta a intervenciones rápidas en seguridad y economía, aunque los detalles presupuestarios y técnicos no fueron difundidos en la reunión.

Kast también abordó la decisión de suspender las bilaterales de traspaso con el Presidente Gabriel Boric, explicando el porqué a su equipo. Esta suspensión ocurre tras una tensa cita entre ambos y el anuncio del fin de las bilaterales, hecho que ya desató debate público y político en el Congreso.

Históricamente, los traspasos presidenciales en Chile han incluido bilaterales sectoriales para asegurar continuidad en políticas públicas y gestión administrativa. Romper ese protocolo es poco frecuente y abre interrogantes sobre la entrega de información, la coordinación en seguridad y la gestión de emergencias en el corto plazo.

En el tablero político, la suspensión favorece al oficialismo de Kast en términos de control del relato sobre el inicio de gobierno. En contraste, la oposición y parte del Congreso han criticado la medida por el riesgo de descoordinación entre administraciones. Para la ciudadanía, la apuesta del presidente electo a marcar un sello desde el primer día implica potenciales cambios inmediatos en seguridad y medidas económicas, pero también incertidumbre sobre la transición administrativa y la continuidad de servicios públicos.

El nuevo gobierno iniciará formalmente funciones el 11 de marzo, cuando Kast toma posesión y se instala en La Moneda. En los próximos días se espera la publicación de mayor detalle sobre las medidas iniciales y la composición final del equipo, elementos que definirán cómo se traduce el Plan Desafío 90 en políticas concretas.