El mundo de los influencers tiene su propia arquitectura social, con jerarquías que se construyen por número de seguidores y se expresan, a veces, en gestos tan cotidianos como el rechazo de un asiento. Eso, al menos, es lo que reveló Daniela Ginestar, conductora del podcast Sin Ofender, al contar cómo nació la mala onda con la también creadora de contenido Rosario Bravo.

El relato salió a la luz en un especial por el Día del Padre del programa web que Ginestar comparte con su socia Isidora Gaete. Según la periodista, el primer roce ocurrió en un desayuno de marcas al que fue invitada cuando recién comenzaba a ganar seguidores. Bravo ya estaba sentada en una larga mesa vacía cuando Ginestar se acercó para acompañarla. La respuesta fue directa: "No, sorry, está ocupado", le dijo, dejándola sin lugar y, según su versión, con una sensación que no olvidó.

El segundo episodio lo protagonizó la propia Ginestar. Tiempo después, subió un TikTok imitando a quienes llenan sus videos de garabatos, un estilo que identifica a Bravo en sus redes. "Yo la cagué porque la imité", reconoció sin rodeos. El costo fue inmediato: bloqueo en Instagram y en TikTok.

Lo que más sorprendió no fue el conflicto en sí, sino la forma en que Ginestar lo describió. "A mí me da miedo la Rosario Bravo porque yo sé que hace escándalos con la gente que le cae mal", dijo, y construyó un escenario imaginario casi cómico, donde la influencer la perseguiría a los gritos por la calle. La imagen arrancó carcajadas en el programa, pero dejó flotando algo más real: la incomodidad que genera alguien con mucho alcance y pocos filtros en el ecosistema digital, donde los roces se amplifican y las rencillas privadas terminan siendo contenido.

Rosario Bravo, conocida por su paso como panelista del programa de televisión "El Mediodía" y por su cercana amistad con el animador Daniel "Huevo" Fuenzalida, no respondió a las solicitudes de comentario sobre las declaraciones de Ginestar.