El Proyecto de Reconstrucción Nacional superó este miércoles su primera prueba legislativa en el Senado. La Sala aprobó la idea de legislar, etapa que habilita el debate artículo por artículo, pero el resultado fue más estrecho que cómodo.

El proyecto obtuvo 26 votos a favor y 23 en contra, más la abstención del senador Pedro Araya, del PPD (Partido por la Democracia). Tres votos de diferencia para una reforma que el gobierno considera prioritaria. La discusión particular, donde se vota cada artículo por separado, suele ser más exigente que la votación en general, lo que obliga al oficialismo a ampliar su base antes del 6 de julio.

Jorge Quiroz, ministro de Hacienda, prefirió mirar hacia adelante. "Vamos a ir ampliando nuestra base de apoyo", señaló. El ministro describió la megarreforma como una herramienta para recuperar el crecimiento económico, mejorar el empleo y las remuneraciones, y avanzar en la reconstrucción de las regiones de Ñuble y Biobío.

La tramitación continuará primero en la Comisión de Hacienda, luego en las de Medio Ambiente y Trabajo. El plazo para presentar indicaciones al articulado vence el lunes 6 de julio, fecha que marca el horizonte inmediato de las negociaciones.

Claudio Alvarado, biministro del Interior y de la Secretaría General de Gobierno (Segegob), cargo que agrupa dos carteras bajo un mismo titular, apostó por el diálogo técnico. Sostuvo que ya existen intercambios con senadores de oposición y que las comisiones permiten "un diálogo fluido y profundo" distinto al de la Sala.

Con 23 votos en contra vigentes y menos de dos semanas para presentar indicaciones, la prueba real de la megarreforma comenzará en esas instancias técnicas. El gobierno sabe que los 26 votos que lo respaldaron esta tarde no son suficientes para los siguientes trámites.