La Corte Suprema de Australia dictó el miércoles que la diseñadora de moda de Sydney Katie Taylor, quien nació como Katie Perry, no infringió las leyes de marcas al registrar "Katie Perry" para su línea de ropa, poniendo fin a un pleito que se extendió por casi 17 años.
El tribunal, en una decisión mayoritaria, sostuvo que la marca de la diseñadora no era probable que generara confusión con la cantante estadounidense Katy Perry, independientemente de la reputación pública de la artista al momento del registro. Según el fallo, Taylor solicitó el registro como nombre comercial en abril de 2007 y no conocía a la cantante entonces. Posteriormente, la diseñadora registró la marca "Katie Perry" para prendas de vestir en septiembre de 2008.
La cantante Katy Perry, cuyo nombre de nacimiento es Katheryn Hudson, alcanzó visibilidad comercial durante 2008 con el lanzamiento de su sencillo "I Kissed a Girl". En octubre de 2008 su equipo lanzó una tienda en línea con mercancía marca "Katy Perry". La cantante presentó una oposición al registro en mayo de 2009 y envió cartas de cese y desista a la diseñadora. El manager de la artista en ese momento, Steven Jensen, dijo por correo que no habían intentado impedir que Taylor comerciara con su propio nombre.
En los correos citados por la Corte, la cantante expresó su frustración con un lenguaje fuerte, con frases como "Stupid btches. I wouldn't have even bothered with this [if] mtv hadn't picked up this silliness"* y "Dumb bitch! Rawr!". Aun así, la Corte señaló que la marca registrada por Katy Perry en Australia en noviembre de 2011 no cubría ropa, lo que fue relevante para la decisión.
La disputa judicial incluyó demandas y contrademandas en tribunales federales y culminó en el máximo tribunal australiano. El fallo recalca que, en materia de marcas, el factor decisivo es si existe probabilidad de confusión entre los signos en el mercado pertinente, y en este caso la mayoría concluyó que no hubo tal riesgo.
Para diseñadores y pequeñas empresas en Chile y América Latina este fallo tiene una lectura práctica: subraya la importancia de registrar y probar el uso de una marca en la clase de productos pertinente. En Chile, el Instituto Nacional de Propiedad Industrial, INAPI, también registra marcas por clases de productos y servicios, por lo que una marca famosa internacional no siempre impide a un empresario local usar su propio nombre si el registro y el uso previo están bien documentados.
Más allá del caso puntual, la resolución refleja tensiones comunes entre derechos de celebridades globales y la protección de emprendedores locales. Para la industria de la moda independiente en Latinoamérica, la lección es registrar cuanto antes, definir claramente las clases de productos y conservar evidencia de uso comercial. El fallo del máximo tribunal australiano probablemente cerrará este capítulo judicial, y deja una señal clara sobre cómo se equilibran reputación global y derechos de uso local en materia de propiedad intelectual.