El dólar llegó este viernes a los $1.000 en algunas casas de cambio de Santiago, según La Tercera. El salto ocurrió en una jornada de caídas en las bolsas internacionales y de un fuerte avance del petróleo.
En el mercado cambiario formal, el que usan bancos y grandes empresas, la divisa cerró en $995, con un alza de $8,45 (0,86%) frente a la jornada anterior. Durante el día tocó un máximo de $996,20 en la Bolsa Electrónica, mientras el sistema Datatec marcó un peak de $995,50.
Según los registros de la plataforma Tradingview citados por el diario, es el nivel más alto desde enero de 2025. Su gráfico intradía muestra que la moneda estadounidense también rozó los $1.000. El periodista Felipe Gallegos publicó en X que en las casas de cambio de calle Agustinas el dólar se cotizaba en torno a esa cifra.
El origen está lejos de Chile. Los ataques a la navegación en el Estrecho de Ormuz, el paso marítimo entre Irán y la península arábiga por donde circula buena parte del crudo mundial, y a infraestructura energética en Medio Oriente llevaron al Brent sobre los US$116 por barril. El Brent es el petróleo de referencia internacional y llegó a su mayor nivel desde fines de abril.
"Eso desató una búsqueda de activos refugio que castiga a monedas emergentes como el peso", explicó Agustín Vargas, analista de mercado de Capitaria. Piénsalo así: cuando hay miedo, los inversionistas venden lo que consideran riesgoso, como el peso chileno, y compran dólares.
Ignacio Mieres, jefe de investigación de la plataforma XTB, sumó otras causas locales: una actividad económica débil, menor producción de cobre y una mayor necesidad de dólares para pagar importaciones de energía más caras. Según Mieres, el peso chileno está entre las monedas emergentes importadoras de petróleo más afectadas.
Chile compra afuera más petróleo del que produce. Esta semana la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP) informó un nuevo aumento en los combustibles, con máximos históricos para el diésel y alzas de más de $40 en las bencinas.
El golpe al bolsillo puede ir más allá del surtidor. Un dólar cerca de $1.000 encarece también alimentos e insumos importados, como trigo, harina, aceites vegetales y fertilizantes. Pablo Müller, académico de la Universidad Autónoma, dijo a Pulso que eso podría elevar el costo del pan y las pastas, además del transporte.
Müller aclaró que el efecto no es inmediato ni automático. Depende de cuánto dure el alza y de cuánto puedan absorber las empresas. Si el dólar se mantiene en esos niveles, advirtió, habría nuevas presiones sobre la inflación y sería más difícil que los hogares recuperen poder adquisitivo.
Para Vargas, el nivel técnico clave está en torno a $990, el máximo de abril. Una nueva subida dependería de una escalada en Medio Oriente, una caída del cobre o un tono más duro de la Reserva Federal (Fed), el banco central de Estados Unidos, que se reúne la próxima semana.
