Eduardo Ríos, fiscal adjunto de Antofagasta, presentó su renuncia al Ministerio Público (Fiscalía) y en una entrevista con Tele13 Radio planteó un quiebre profundo con la jefatura regional, señalando prácticas que contravienen sus principios profesionales. Sus declaraciones se conocen tras el rechazo al desafuero del gobernador Claudio Orrego.

Ríos relató que el ambiente laboral era hostil y habló de un “patrón de persecución, aislamiento y hostigamiento” en su contra. Según dijo, parte de ese comportamiento incluyó lo que calificó como espionaje clandestino, porque comunicaciones internas y conversaciones con su equipo aparecían luego en correos institucionales que él no remitió.

El fiscal explicó que detectaron que contenidos de sus reuniones y coordinaciones con el equipo eran reproducidos en comunicaciones internas, lo que, en su opinión, implicaba vigilancia sobre su labor y la de su grupo investigativo. Atribuyó esos hechos a la jefatura regional, sin detallar nombres ni pruebas documentales en la entrevista.

Sobre el caso ProCultura, Ríos sostuvo que la causa sigue vigente y que no puede considerarse un fracaso, porque “siguen vigentes todas las aristas en todo el país” y, a juicio suyo, la Fiscalía tiene la facultad de reformalizar. También defendió la función de la prensa: dijo que, en casos complejos, la opinión pública debe conocer detalles y defendió la libertad de prensa frente a críticas por filtraciones de la carpeta investigativa.

Este episodio se enmarca en un período de mayor escrutinio público sobre la labor del Ministerio Público. Como hemos informado, en los últimos meses la Fiscalía ha llevado a cabo allanamientos en causas de alto impacto y ha estado en el centro de denuncias sobre el manejo de fondos públicos, según alertas periodísticas y administrativos recientes.

En la entrevista no aparece una versión pública de la jefatura regional ni del Ministerio Público sobre las acusaciones de Ríos. La Fiscalía aún puede tomar medidas internas o procesales respecto de esas denuncias; la causa ProCultura, según el propio fiscal saliente, permanece abierta y con aristas activas a nivel nacional.