Francisca Merino, actriz y panelista chilena, reaccionó esta semana a la polémica que desató la difusión del estado del departamento que arrendó junto a su expareja, Andrea Marocchino, luego de que el webshow de Daniella Campos, "Modo Cahuín", mostrara imágenes y testimonios sobre el inmueble. La actriz fue consultada tras su participación en la Gala del Festival de Viña, y negó parte de las imputaciones, mientras atribuyó la exposición del caso a la dueña del departamento.

En el segmento, Daniella Campos, periodista y conductora chilena, leyó acusaciones que incluían que la pareja habría dejado el departamento en condiciones deplorables, problemas con cheques, una demanda de desalojo y una deuda por gastos comunes e intereses. Campos dijo además que por el edificio circulaban versiones sobre conductas conflictivas y molestias a vecinos, y mostró fotografías con basura en la terraza, el arenero del gato sucio y un estacionamiento usado como bodega. Según el relato, pasaron por la casa más de 15 asesoras del hogar y una de ellas no habría recibido su sueldo.

Frente a esas afirmaciones, Merino sostuvo ante las cámaras de Mega que ella se mudó un viernes y su expareja lo hizo el lunes, por lo que habían acordado que él iba a encargarse de la limpieza. "Yo me cambié un viernes y mi expareja se cambió un lunes. Entonces, quedamos que él iba a quedar a cargo de limpiar las cosas", dijo la actriz, quien además explicó que existió un problema con los cheques y la garantía, que según su versión era de más de 3 millones de pesos, pero que quedaba un saldo de $150 para el aseo. Merino agregó que la mayoría de los muebles eran del hombre con quien compartía el arriendo.

La actriz atacó a la dueña por haber hecho público el caso y por, en su diagnóstico, aprovecharse de su nombre para gestionar el cobro: "Ella se afirmó de mi fama para poder cobrar los cheques a Andrea, y se afirmó en el aseo que no se hizo después de un cambio". Dijo además que había registrado un video dos semanas antes de partir para mostrar cómo dejó el inmueble, y que la corredora de propiedades terminó bloqueando a la dueña porque, en palabras de Merino, "no está en su estado... está un poco nerviosa".

Las versiones sobre cheques sin fondos, el monto exacto de la supuesta deuda y quién asumió la limpieza no han sido verificadas de forma pública e independiente por este medio. Tampoco se ha detallado si existe una demanda judicial formal actualmente en tramitación; la disputa sigue en el ámbito mediático y en declaraciones cruzadas.

Este episodio conecta con problemas recurrentes en el mercado de arriendos chileno, donde conflictos por gastos comunes, retenciones de garantía y limpieza al término del contrato suelen resolverse mediante acuerdos entre arrendador y arrendatario, reclamaciones a la corredora de propiedades o, en caso de controversia, a través de demandas civiles por cobros y desalojos. Para muchos arrendatarios y administradores, dejar constancia por escrito y con fotos o videos al momento de la entrega es una práctica habitual para evitar justamente estos episodios.

En el plano público, la controversia mezcla imágenes que alimentaron la conversación en redes y la televisión, con una reacción de la protagonista que busca relativizar las acusaciones y situar la responsabilidad en su expareja y en la dueña que difundió los hechos. Queda por ver si la disputa derivará en acciones legales concretas o en acuerdos extrajudiciales entre las partes implicadas.