La presidenta del Senado, Paulina Núñez, de Renovación Nacional, planteó desintegrar el megaproyecto de Reconstrucción impulsado por el gobierno de Kast y separar la próxima ley miscelánea para avanzar en iniciativas específicas. En ese contexto, la senadora señaló que, además de consolidar acuerdos, existen medidas como la exención de las contribuciones a la primera vivienda de adultos mayores que podrían tramitarse en una iniciativa separada. No sé si es mejor ingresar todo de una, dijo en el podcast Cómo te lo explico, difundido por La Tercera. Añadió que, si hay materias con fuerte apoyo transversal, podrían ingresarse por parte para facilitar un gran acuerdo para el país.
Sobre la posibilidad de desintegrar el proyecto, Núñez afirmó: Sí, yo lo he estado pensando y creo que debería ir separado. Comentó que esa vía permitiría avanzar con una noticia positiva para la ciudadanía y evitaría atajar todo en una sola propuesta compleja. Según la senadora, el Ejecutivo podría enviar distintas iniciativas que cubran las materias que quiere plantear, lo que facilitaría adjudicarse acuerdos en ambas cámaras.
En paralelo, la ministra de Hacienda, Jorge Quiroz, se encuentra en conversaciones con distintos parlamentarios para, en última instancia, allanarse a un diseño desintegrado. Desde la Segpres, la Secretaría General de la Presidencia, aseguran que se mantiene un diálogo permanente para recoger opiniones y ajustar la viabilidad del proyecto.
La resistencia a la ley miscelánea no es nueva. En la coalición opositora ya se mostró reticencia ante la técnica de agrupar múltiples materias en un mismo paquete, y la noticia de su posible desintegración añade una nueva capa de complejidad al siguiente ciclo legislativo. Aun así, desde el oficialismo se observan señales de dudas internas, que podrían abrirse a una ruta más segmentada.
Contextualmente, la discusión sobre misceláneas no es ajena a la historia legislativa chilena, donde estas fórmulas han buscado acelerar cambios, pero a veces han sido criticadas por reducir transparencia o generar acuerdos menos duraderos. En ese marco, la posibilidad de dividir el texto podría permitir un debate más focalizado y, para algunos, una vía para obtener apoyo transversal en ambos parlamentos. Se esperan definiciones en las próximas semanas sobre si el diseño desintegrado avanza o si el gobierno insiste en un único paquete.
