Este jueves 26 de febrero a las 19:00 horas, Entel transmitirá en vivo desde Viña del Mar el tradicional piscinazo de su personaje Entelin, y a continuación el concierto del cantante urbano Sinaka, todo disponible en el canal oficial de YouTube de la compañía.

La ceremonia del piscinazo, con los corpóreos de Entelin pensada para familias y público veraniego, se despliega este año como experiencia digital. La decisión de transformar una actividad presencial en una transmisión nacional forma parte de una tendencia mayor: eventos veraniegos y festivales que buscan ampliar su alcance a través de plataformas en línea y las redes sociales, para dialogar con audiencias que consumen música desde Santiago hasta regiones más pequeñas.

Sinaka, cantante urbano chileno, llega al escenario tras un invierno de viralidad en redes. Su tema "Senda Bellakona" se ubicó en el primer lugar del Top 50 de Chile en Spotify desde el 1 de enero, y según los rankings semanales de Spotify Chile suma más de 13 millones de escuchas totales. Además, su colaboración con la cantante e influencer Katteyes fue número 1 en Spotify Chile y superó el millón de reproducciones en YouTube en sus primeros días, alimentando tendencias en TikTok e Instagram.

Esa mezcla de reggaetón old school y sonidos contemporáneos, que algunos medios extranjeros como Pitchfork, medio estadounidense de crítica musical, han destacado, explica parte del fenómeno: la música urbana recupera texturas clásicas mientras dialoga con los códigos virales latinoamericanos. En Chile, esa conversación se ve en la pasarela de artistas que ocupan espacios masivos, desde la Gala del Festival de Viña hasta transmisiones en streaming, y en la capacidad de canciones y coreografías para convertirse en lenguaje común en redes.

La animación de la transmisión estará a cargo de Nacho Pop, quien conectará con la audiencia durante toda la experiencia. Entel, al optar por un formato totalmente digital, busca que el piscinazo deje de ser un espectáculo local para transformarse en un hito veraniego accesible en tiempo real a personas de todo Chile.

Más allá del espectáculo, la jornada funciona como termómetro cultural: recoge la exuberancia de lo corpóreo, la fuerza creciente de la música urbana chilena y la profesionalización de las transmisiones en línea. Para quienes no puedan asistir a Viña del Mar, la apuesta es clara, el verano se mira desde la pantalla y desde ahí se construyen recuerdos colectivos.