El senador socialista Juan Luis Castro afirmó que ya no hay acuerdos políticos en el Congreso que permitan despachar esta semana los proyectos de Sala Cuna Universal y del Financiamiento a la Educación Superior, medidas emblemáticas del gobierno de Gabriel Boric que buscaban aprobarse antes del cambio de mando del 11 de marzo.
En ese contexto, Castro, senador del Partido Socialista de Chile, dijo que es "prácticamente imposible" alcanzar los acuerdos necesarios con la oposición. La tesis del oficialismo choca con la postura de sectores de derecha que han planteado reparos técnicos y de financiamiento. El senador Iván Moreira, de la Unión Demócrata Independiente, sostuvo que es "muy, pero muy difícil" ver Sala Cuna Universal aprobada en este mandato y añadió que el futuro presidente José Antonio Kast ha dicho que tramitará la iniciativa en su gobierno. Kast es el candidato del Partido Republicano y asumirá la Presidencia el 11 de marzo.
El diputado José Miguel Castro, presidente de la Cámara de Diputadas y Diputados y militante de Renovación Nacional, criticó el apuro del Ejecutivo y calificó la maniobra como "una bomba de humo" para cubrir lo que, según él, son deficiencias del gobierno en materias diversas. El parlamentario también recordó que la última semana útil para despachar leyes es limitada, porque el Congreso debe preparar las dependencias para la llegada de los nuevos legisladores.
A la par, sigue en trámite la reforma al sistema político, que tiene programada una votación el lunes 2 de marzo y que podría recibir indicaciones en la Cámara de Diputadas y Diputados, lo que abriría la vía a una comisión mixta. Ese calendario legislativo tensiona aún más la posibilidad de cerrar acuerdos antes del cambio de mando.
Históricamente, los gobiernos intentan concentrar despachos clave antes de una transición para dejar legados legislativos. Sin embargo, las negociaciones de última hora suelen fracasar cuando falta consenso en materias de financiamiento o cuando el balance parlamentario cambia. En este caso, la ausencia de un respaldo suficiente en la oposición y las críticas sobre la ingeniería financiera de los proyectos son obstáculos determinantes.
Las consecuencias son claras. Si no se aprueban ahora, las iniciativas podrían quedar en parte sin trámite o llegar a la nueva administración para ser modificadas. Quienes ganan políticamente son los sectores opositores que evitaron ceder en sus reparos y el próximo gobierno que heredará la discusión. Quienes pierden son el Ejecutivo de Boric, que pierde dos de sus promesas estrella, y potencialmente las familias y estudiantes que esperaban medidas concretas de cuidado infantil y financiamiento educativo.
Desde la perspectiva ciudadana, la demora implica incertidumbre sobre el acceso a salas cuna universales y sobre el financiamiento de la educación superior, materias que afectan el bolsillo y la planificación familiar y académica. El texto original con la nota proporcionada está incompleto en su cierre, por lo que no fue posible verificar una última frase que comienza con "PDG reitera a Kast que con sus 14" y queda sin contexto.
En los próximos días la negociación será la variable decisiva: o se alcanzan acuerdos puntuales que permitan despachar al menos partes de las iniciativas, o los proyectos atraviesan la transición presidencial y llegarán a la agenda del gobierno de José Antonio Kast, quien ya anunció su intención de tramitar o reorientar estas propuestas.